Palau de Maricel, el rincón de Sitges inspirado en el mar

El claustro del Palau Maricel es uno de los rincones destacados de la residencia de Charles Deering. / Fotos: Jordi Canals

Palau de Maricel, el rincón de Sitges inspirado en el mar

El Palau de Maricel fue creado por la pasión de un millonario norteamericano por el arte y el Mediterráneo, y se convirtió en uno de los símbolos de Sitges

En ese pequeño malecón al lado de la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla, donde unos viejos cañones siguen apuntando hacia el horizonte, se encuentra el Palau de Maricel, uno de los edificios más emblemáticos de Sitges.

Este palacio forma parte del conjunto artístico y monumental de estilo noucentista que se construyó entre 1910 y 1918 en el antiguo barrio de pescadores de esta ciudad al sur de Barcelona. Su diseño fue obra del ingeniero y artista Miquel Utrillo, por encargo del magnate norteamericano Charles Deering. Pero además de sus numerosos detalles, el edificio guarda diversas historias curiosas que se descubren en las visitas guiadas.

Los paisajes mediterráneos impactaron en Deering

¿Por qué este millonario quiso construir un palacio en una humilde villa de la costa catalana? Su llegada en Sitges fue a través de Ramón Casas, con quién había trabado amistad y de quién se convertiría en su mecenas. En un viaje que hicieron juntos por Cataluña visitaron al artista Santiago Rusiñol en su residencia de Cau Ferrat y Deering se enamoró del lugar.

El magnate compró un antiguo hospital que se convertiría en su residencia (el actual Museo de Maricel) y luego adquirió las casetas de pescadores del otro lado de la callejuela, que fue donde montaría su palacio.

El nombre Maricel llegó por influencia de la obra homónima de Àngel Guimerà, y por el paisaje marítimo que se desplegaba desde los ventanales. Justamente, creó un escudo con un sol naciente sobre unas pequeñas olas que representan al Mediterráneo, y que serviría de inspiración para la portada del libro Oraciones, de Santiago Rusiñol.

palau maricel01Al momento de levantar el edificio, Utrillo buscó un diálogo con el estilo de Cau Ferrat, y también planteó una similitud con las casas veraniegas de Can Hoz y Can Llopis, de Sitges.

El palacio presenta un abanico de estilos

Para su construcción se utilizaron materiales de diferentes lugares de España: la puerta principal proviene de Cadalso de los Vidrios (Madrid), el balcón se trajo de Santa Coloma de Queralt, el escudo fue producido en Jaca, las baldosas pertenecían al antiguo hospital de Santa Creu, en Barcelona, y la lista sigue. Según los expertos, esta amalgama de estilos sería la génesis para el diseño que Utrillo luego aplicaría en el Poble Espanyol, en Barcelona.

El palacio se estructura en torno a los salones en los que Deering dispuso su colección de arte: el salón de Oro, el Azul, la sala Capilla y la Barcos. Aunque lo que siempre llama más la atención es la escalinata de entrada, con la terraza y el claustro, que permiten capturar unas hermosas vistas del Mediterráneo.

Una valiosa colección de arte que se alejaría de Sitges

El patrimonio artístico de Deering era uno de los más valiosos de la época: tenía obras de Velázquez, Goya, El Greco, Zurbarán, Casas y Rusiñol, además de valiosos tapices, forjas, muebles y esculturas.

Pero este patrimonio se quedaría por poco tiempo en Sitges: en 1921 Deering y Utrillo tendrían una agria disputa por temas económicos, y el norteamericano abandonaría la ciudad catalana junto con sus obras de arte. Años más tarde, en 1932, sus herederos alquilarían el edificio a la Junta de Museos de Cataluña, y en 1954 pasó a ser propiedad del ayuntamiento de Sitges.

Además de ser un lugar imperdible para ser visitado, el palacio sirve como centro de la vida cívica y cultural de Sitges, donde se organizan conciertos, conferencias y presentaciones; además de que sus instalaciones se alquilan para bodas u otros eventos privados.

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