Las 10 croquetas más exclusivas de Barcelona

Bardeni, donde las croquetas abandonan la forma tradicional para asumir presentaciones esféricas. Fotos: Víctor Malo.

Las 10 croquetas más exclusivas de Barcelona

La capital catalana se apunta a la moda que arrasa en toda España

VÍCTOR MALO

BARCELONA

15/07/2017 - 05:55h

Las croquetas están de moda. Cada vez hay más restaurantes que las incluyen en sus cartas y menús. Los establecimientos especializados únicamente en croquetas suben como la espuma.

En Barcelona se han inaugurado recientemente diversas croqueterías. Además, se está expandiendo una plaga de artesanos de la croqueta que las producen y venden para distintos caterings y ferias.

En las redes sociales, proliferan los perfiles basados en esta delicia gastronómica. Instagram va lleno: croquetagram, croquetasmadrid, doñacroqueta, croquetasbcn o sracroqueta son algunas de las cuentas más activas.

En su origen, la croqueta estaba catalogada como un alimento para pobres porque se hacía de las sobras de comidas como el cocido, la carn d'olla catalana o el pollo asado. En la actualidad, las tornas han cambiado. Incluso los locales más selectos de la gastronomía barcelonesa las incluyen en sus lujosos menús. Es ahí donde nace la croqueta pija.

No suele ser aceitosa ni tiene el aspecto de la croqueta de batalla de toda la vida, que nos encanta. Sin embargo, hay muchas croquetas pijas que están para chuparse los dedos. Ahí va el Top10.

Bodega Sepulveda.

10 Bodega Sepúlveda -- Calle de Sepúlveda, 173

Son las más baratas de la lista pero no por ello las peores, ni mucho menos. El encanto que tiene la Bodega Sepúlveda se traslada perfectamente a su cocina. Y, croquetamente, a sus dos croquetas por excelencia: la de cocido y la de chipirones. Cuestan 1,50 y 1,70 euros respectivamente y las podéis acompañar de un plato delicioso como son los chanquetes fritos con huevos. Si preguntáis por Carlos tendréis, además, la fortuna de ser atendidos por el camarero más rápido de Barcelona (tiene el título oficial de 2015 y 2016).

Bar Cañete

9 Bar Cañete -- Calle de la Unió, 17

Empiezan a subir los precios, pero no por ello deja uno de relamerse. En la barra del Cañete es imposible no compaginar sus croquetas de jamón (1,95€) con las navajas, calamares y demás muestras de pescado fresco que ofrece este establecimiento en plena Ciutat Vella.

Tandoor.

8 Tandoor -- Calle d'Aragó, 8

Este es un restaurante atípico para una selección de croquetas por un motivo básico: es hindú. Sin embargo, en la diferencia está el gusto. Y en la innovación culinaria, la sorpresa. En el colorido y cálido Tandoor han tomado prestada la receta habitual de la croqueta para rellenarla de su mejor elaboración de verduras. Ellos lo llaman Vegetable Kebab pero es una croqueta en toda regla que se deshace en la boca y cuenta con un detalle mágico: va recubierta con mayonesa de menta. La ración está compuesta de tres unidades (6€), con lo que cada croqueta cuesta dos euros.

Bardeni, donde las croquetas abandonan la forma tradicional para asumir presentaciones esféricas. Fotos: Víctor Malo.

7 Bardeni el Meat Bar – Caldeni -- Calle de València, 454

Como su nombre indica, se trata de un bar de carne en el que casi toda la oferta gastronómica gira en torno a la ternera, el buey y los filetes Angus de Nebraska. Su steak tartar (14€) es imprescindible, así como su canelón de cola de vaca (12€). Sin embargo, otro de sus platos estrella tiene sabor a mar y se sirve como su fuese una crema blanca compuesta de huevos, parmentier de patata y pulpo (9€). Las croquetas varían en función del día, pero suelen ser de jamón y redonditas. Van en raciones de cuatro unidades (8€). No admiten reservas.

Granja Elena.

6 Granja Elena -- Paseo de la Zona Franca, 228

En mitad de la Zona Franca se esconde lo que aparenta ser una cafetería al uso que, curiosamente, cada mediodía está a rebosar de gente. Es un pequeño oasis de alta cocina que a lo largo de 40 años se ha hecho hueco entre bares de batalla y enormes edificios repletos de oficinas. Caro para comer de a diario, bien para días especiales. Entre los entrantes más solicitados están sus croquetas suaves de carn d'olla, servidas en raciones de tres (7€). Otros platos muy recomendables son el tartar de solomillo son helado de mostaza, los callos y el cap i pota.

Montbar.

5 Mont Bar -- Calle de la Diputació, 220

Cocina familiar pero innovadora que apuesta por el producto fresco y tiene muy presentes sus raíces: el pequeño pueblo de Mont en las montañas de la Val d'Aran. Tienen un pequeño local en la calle Diputació donde combinan platos de lo más creativo con algunos clásicos cuidados al detalle. Entre ellos destacan sus croquetas de jamón de bellota (2€), pequeñas y muy cremosas, el steak tartar, sus ostras y la repostería.

Leku.

4 Leku -- calle de Joan Güell, 189

La pasión por la buena cocina. Es el eslogan de este restaurante del barrio de Les Corts que además de mimar el paladar cuida mucho el servicio y gusta de dar un trato amable y cercano a sus comensales. Sus croquetas de Rabo de Buey (2,30 €) son famosas en el vecindario por su sabor, forma característica y perfecta textura. También las hacen de cocido y de pollo con anacardos. Aunque su variedad gastronómica es mucho más amplia y siempre acertada: pies de cerdo, callos, huevos estrellados con jamón, steak tartar, patatas bravas y pescados.

bambarol

3 Bambarol -- Calle de Santaló, 21

Y cuando piensas que ya nada te puede sorprender en Barcelona, un día pasas por la calle Santaló y encuentras el Bambarol. Presumen de sus croquetas de gambas, pero todavía no he tenido el gusto de probarlas porque las hacen una vez a la semana y “vuelan”. Las que no fallan son las de jamón ibérico (1,80€), cuyo proceso de producción dura tres días para lograr un profundo sabor a jamón (excesivo para algunos, ideal para un servidor). Renuevan la carta cada día en función del producto fresco de mercado, pero tienen platos maravillosos como la oreja estofada, fabes a la catalana, ensaladilla rusa, steak tartar y láminas de panceta crujiente con salsa.

Vivanda.

2 Vivanda -- Calle Mayor de Sarrià, 134

Palabras mayores. Ya lo anticipan en su carta: La gran croqueta. Es de las más caras del ranking (2,20€) y se encuentra en la calle Major de Sarrià. El establecimiento, que cuenta con una maravillosa terraza interior, tiene al chef Jordi Vilà como uno de los principales responsables de su cocina. Entre otros platos, destaca su arroz meloso de sepias pequeñas (negro), pero es dable remarcar la espectacularidad de su croqueta: con un crujiente rebozado, cargada de tacos de jamón en su interior, pero de textura suave y cremosa que dejan un resultado muy sabroso.

Coure

1 Coure -- Pasaje de Marimon, 20

Un homenaje al paladar. En el Pasaje de Marimon encontraréis una de las croquetas más exóticas y, sin duda, más sabrosas de toda Barcelona. Podéis degustarlas en la barra del local, donde exhibe todo su talento el chef catalán Albert Ventura. Su última croqueta suprema es de pollo al curry, aunque no os extrañe que la hayan cambiado en vuestra próxima visita. Son croquetas grandes, lo que explica su elevado precio (3€), pero están perfectas en cuanto a fritura, textura, beixamel y sabor. Son, hoy por hoy, las croquetas más pijas de Barcelona.