Ser mujer y piloto: rompiendo estereotipos

Cinco pilotos de Vueling: Gisela Armengol (Lleida), Fátima Ginard (Madrid), Nuria Lázaro (Vigo), María Teresa Pagès (Girona) y Olga Castelleví (Tarragona).

Ser mujer y piloto: rompiendo estereotipos

Cinco comandantes de Vueling reflexionan sobre su experiencia surcando el cielo

Cerodosbé .

BARCELONA

08/03/2017 - 12:25h

El de la aviación es un mundo rodeado de clichés y estereotipos. Uno de los más extendidos, que los pilotos deben ser hombres y los tripulantes de cabina mujeres. Si bien se mantiene, el reparto de roles se ha relajado en los últimos tiempos y cada vez son más las comandantes del género femenino a los mandos de los aviones. “Debemos pensar en lo que queremos de verdad y no en los porcentajes”, desafía Nuria Lázaro, piloto de Vueling desde hace seis años.

La filial de International Airlines Group –que también engloba a British Airways, Iberia y Aer Lingus— cuenta con 46 mujeres pilotos, un 4,2% del total. La cifra es ligeramente superior a la media del sector (3%). Mientras, ellas son amplia mayoría entre la tripulación, representando un 76% de los 1.804 miembros del colectivo. La paridad todavía está lejos.

“Somos minoría, pero es una lucha que nos ha costado mucho, la lucha de llegar a donde hemos llegado”, añade Lázaro. “Mi abuela ha sido mi referente, fue quien me dio la fuerza para hacer lo que he hecho”, recuerda Gisela Armengol, comandante de la compañía.

Las motivaciones son distintas, pero la mayoría de pilotos coincide en que la pasión por surcar los cielos les llega desde pequeños. “La primera vez que volé vi la cabina y sentí un flechazo”, justifica Olga Castellví, primera oficial de la low-cost. “Desde que tenía cinco años quise estar a los mandos de un avión; cuando me tocó elegir a los 18 años lo tenía claro, o era piloto o no quería ser nada más”, rememora Lázaro.

Otro de los puntos de consenso llega al destacar la mejor parte del trabajo. “Volar es el superpoder que siempre quise tener, y cuando llevo un avión siento que lo tengo”, dice María Teresa Pagès. “Tenemos una oficina muy especial”, contesta Armengol.

No es lo mismo trabajar con vistas a una transitada avenida de cualquier capital que sobrevolando los Alpes. “Perseguir un atardecer cuando viajas hacia el oeste y tienes la sensación de que puedes alcanzar el sol es especial”, detalla Fátima Ginard, comandante de Vueling.

Sin embargo, compaginar la maternidad con pilotar un avión es uno obstáculo para las mujeres que se deciden a tomar los mandos de una aeronave. Aquí no existen guarderías que abran a las cuatro de la mañana. “Es complicado pero no imposible”, coinciden. Ginard es la única madre de las cinco comandantes y lo tiene claro: “siempre le he dicho a mi hija que debe hacer lo que quiera”. Arrepentirse no es una opción.