Las salas vip del aeropuerto de BCN están colapsadas y desabastecidas

La limpieza y tranquilidad de las zonas VIP de El Prat han quedado atrás.

Las salas vip del aeropuerto de BCN están colapsadas y desabastecidas

Las colas y la falta de comida y bebida provocan que las aerolíneas del Golfo Pérsico abandonen el servicio de Aena para ofrecer sus propias zonas selectas

SERGIO CONESA

BARCELONA

07/10/2016 - 19:56h

La principal sala vip, la llamada Pau Casals, de la terminal 1 del aeropuerto de Barcelona está saturada y desabastecida. En los albores del fin de semana, y con un gran volumen de tráfico de negocios, existen colas de más de 15 minutos de espera y entre 25 y 30 personas para pasar el control de acceso. La única azafata de atención en un mostrador preparado para cuatro puestos confirma que el caos se extiende al resto de la semana y las otras salas. 

La instalación está masificada, con pasajeros de clase turista con programas de pago como el priority pass que todavía ralentizan más el acceso. Los usuarios de clase business no están acostumbrados a este trato y las quejas son continuas en la propia sala y a las aerolíneas que subcontratan el servicio, según ha podido confirmar Cerodosbé. Es una de las razones por las que algunas aerolíneas del Golfo Pérsico instalan sus salas, para garantizar la calidad.

Por otra parte también se registra un desabastecimiento importante de comida y bebida, ya que las cantidades y las reposiciones no responden a la cantidad de pasajeros, que también se quejan por la falta de sofás y la limpieza de las mesas, que todavía muestran desechos de los anteriores usuarios.

Algunos pasajeros frecuentes comentan que el surtido de comida es inexistente, solo hay bollería de forma permanente. Yogures y helados solo en ocasiones especiales. Mientras, en las salas de otros aeropuertos abunda la comida en monodosis de ensalada, pasta, quesos, bolsas de patatas, embutidos y aceitunas. Sin ir más lejos, en las de Iberia del aeropuerto de Madrid-Barajas existe un suministro variado y constante.

El vino es de promoción y el camarero pagado por la marca comercial se centra en ofrecer degustaciones y no es sencillo que deje repetir. Las bebidas alcohólicas también tiene problemas de reposición.

Lejos y anticuado queda el 2013, cuando la Pau Casals fue nombrada mejor sala del mundo por el Global Lounge of the Year Awards. Con la salida a bolsa de Aena -el gestor aeroportuario español- de por medio, ya no hay rastro de reconocimientos en el 2014, 2015 y 2016. Habituales en viajes corporativos de Madrid lamentan que el aeropuerto de Barcelona este muy centrado en el turismo y en el cliente low cost y que, por tanto, no cuide lo suficiente el segmento business, cada vez más exigente e importante para la rentabilidad de las aerolíneas.