Así es como China quiere conquistar los cielos de Asia

El aeropuerto de Beijing pretende gestionar más de 100 millones de pasajeros al año.

Así es como China quiere conquistar los cielos de Asia

China construye un segundo aeropuerto en Beijing, para que la capital se convierta en el mayor hub del mundo

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

25/06/2017 - 07:00h

Como si fuera la época medieval, en China cada aerolínea domina una región del país: Air China controla la capital Beijing, China Eastern Airlines es fuerte en Shanghai, y China Southern Airlines gravita en el área de Guangzhou.

Pero como sucedió en el ‘imperio celeste’, las autoridades del Gobierno pretenden centralizar las operaciones desde la capital. Y el protagonista será el futuro aeropuerto de Daxing, al sur de Beijing, que congregará a las tres grandes aerolíneas del país, para que la capital china se convierta en el hub de aviación más grande del mundo.

La terminal se inaugurará en 2019, y se proyecta como el hub principal para miembros de la alianza SkyTeam, en donde se encuentran China Eastern yChina Southern, que transportarán al 40% de los pasajeros que pasarán por el aeropuerto.

“Tener a todas las compañías miembros de la alianza SkyTeam bajo un mismo techo permitirán agilizar las conexiones como nunca antes”, dijo Corrine Png, consejera delegada de la consultora Crucial Perspective, de Singapur.

Plataforma para la expansión por el mundo

Este aeropuerto servirá de plataforma para la expansión de las líneas chinas fuera de las fronteras de su país, gracias a las alianzas con otras empresas. Por ejemplo Air China, por medio de Star Alliance, se enlaza con Lufthansa y United Continental para desplegarse por la mayoría de las rutas de Europa y EEUU. China Eastern es la mayor aerolínea que llega a Japón y Corea del Sur, mientras que China Southern es fuerte en Australia y el Sudeste Asiático.

Diseño del aeropuerto de Beijing

El proyecto del futuro aeropuerto, que comenzó los trabajos en 2014, tiene un presupuesto de 13.000 millones de euros, y estará diseñado para acoger a 100 millones de pasajeros al año. Pero como el actual aeropuerto de Beijing seguirá operativo, entre ambos gestionarán un volumen de 170 millones de pasajeros en los próximos años, de los cuales 25 millones serán de vuelos internacionales.

Sostenible y gigante

Si bien las grandes capitales del mundo cuentan con dos o tres aeropuertos, por lo general uno es el que capitaliza la mayor parte del tráfico y los otros funcionan como auxiliares. Pero en el caso de Beijing, será la primera vez que los dos hubs tengan el mismo protagonismo.

La nueva terminal revitalizará a los distritos del sur de la capital. Se generarán 300.000 empleos directos y un millón más indirectos, y se espera que se genere un importante movimiento urbanístico a 30 kilómetros de Beijing. Aunque el aeropuerto estará conectado por un tren que demorará 25 minutos hacia la gran ciudad, el problema será cómo resolver los habituales congestionamientos por las autopistas al centro.

El aeropuerto es diseñado por el estudio de la fallecida arquitecta iraní Zaha Hadid y tendrá 700.000 metros cuadrados. Ante un país que tiene altísimos índices de contaminación, el nuevo edificio será sostenible en su construcción y funcionamiento, con electricidad provista por paneles solares, transportes eléctricos y un sistema de reciclaje de agua y residu