Diez cosas que las tripulaciones odian de los pasajeros

Ser tripulante de a bordo significa enfrentarse a diversos casos de incivismo.

Diez cosas que las tripulaciones odian de los pasajeros

Pedidos extraños, broncas por retrasos, falta de higiene y educación. Ser tripulante de cabina tiene un lado poco agradable

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

17/08/2017 - 05:55h

En ocasiones parece que ser tripulante de cabina es enfrentarse a un parvulario. Las conductas incívicas de los pasajeros son, por decirlo suavemente, surrealistas. La falta de educación no es sólo dirigirse en tono agresivo, sino también realizar acciones que, aunque el pasajero no se de cuenta, no deben tener cabida en un avión.

Muchas veces son pequeños detalles que complican la tarea, y también la salud mental de estos trabajadores del aire. Si alguien ha caído en alguna de estas conductas, cabe tenerlo en cuenta para la próxima vez que se tome un vuelo.

1. Exigir cosas antes de despegar

El proceso de abordar es complicado, entre seguir las normas de seguridad, lidiar con los equipajes de mano y verificar que todo el mundo esté en su sitio. Así que si un pasajero quiere tomar agua, necesita una almohada extra o quiere unos snacks sin gluten, que esperen unos minutos. El mundo no se acabará.

2. Poner el equipaje donde quieren

“Por favor, coloquen el equipaje de mano en los compartimientos y los bolsos pequeños bajo los asientos, para disponer de espacio” anuncian antes de partir. Pues no, nunca falta el pasajero que pone un pequeño bolso o un peluche comprado en el Free Shop en el habitáculo superior.

3. El avión no es una playa

No, en el avión no se puede andar descalzo, y mucho menos se pueden apoyar los pies sobre el asiento del pasajero de enfrente. ¿Que acaso hay personas a las que se les ocurre realizar su pedicura a bordo? Pues muchos más de lo que se cree.

descalzo

4. Que pregunten qué hay para comer y beber

Si hay un menú delante de cada asiento, ¿para qué preguntan qué ofrece el servicio de catering? Si cada tripulante tiene que recitar la carta de bocadillos, bebidas y snacks, será imposible atender a todos los pasajeros. Y cuando se sirve un café, no cuesta nada aclarar de entrada si se lo quiere con leche o sin azúcar, para agilizar el trámite. Recordemos que si el pasajero se empeña en tener los auriculares puestos con música o el audio de la película, la azafata no puede responder a los gritos.

5. Desatender las normas de seguridad

Aunque se hayan escuchado cientos de veces, las normas de seguridad son importantes. Y cuando describen qué hacer (y qué no), lo menos que se pide es que los pasajeros pongan algo de atención. También irrita que los pasajeros ignoren las órdenes, como la señal luminosa de mantener los cinturones abrochados. Aunque el avión haya aterrizado, no se debe quitar hasta que el capitán apague el cartel.

carteles

6. Llamar si no es necesario

El botón de llamada de los tripulantes no es un juguete. Si no hay una verdadera necesidad, es mejor no molestar. Si se requiere un vaso de agua, no cuesta mucho levantarse y pedirlo en el galley. A los tripulantes también les molesta que les toquen en el cuerpo para llamar la atención o que demanden su presencia silbando o chasqueando los dedos. Eso queda reservado para los animales domésticos.

7. Ir al lavabo cuando no está permitido

Si uno ya no tiene dos años, ¿realmente es tan necesario ir al lavabo cuando hay turbulencias o se inicia el proceso de aterrizaje? Y en todo caso, ¿por qué hay algunos que esperan a último momento para ir al baño?

8. El galley no es un spa

Es cierto que un viaje de más de tres horas entumece los músculos, pero eso no autoriza a que haya pasajeros que con total descaro se instalen en el galley, el pequeño sitio donde se preparan las comidas, y comience a flexionar sus músculos.

yoga avion

9. Enojarse con la tripulación

No, los tripulantes no son culpables del retraso en la salida. Si el avión no tiene autorización para salir, ellos están tan encerrados como el resto de los pasajeros. Tampoco saben exactamente cómo está el clima en el destino, porqué se tomó una ruta diferente o porqué el avión llegará con una hora de demora. Así que tampoco tiene sentido hablar a los gritos o responsabilizarlos de todo lo que sucede en el mundo de la aeronáutica.

10. Pedir bebidas gratis

No, porque el avión haya salido diez minutos tarde no significa que la tripulación dará bebidas gratis a todo el pasaje, así que ya basta de insistir. Y si uno quiere subir con unas botellitas de whisky a bordo, mejor que avise a los tripulantes, porque después el exceso de alcohol hace estragos y lo sufrirá el resto del pasaje.