El Gobierno frena la internacionalización de Aena

Acceso a la Terminal 4 de Barajas. / Aena

El Gobierno frena la internacionalización de Aena

La negativa actual de la administración española a privatizar el gestor aeroportuario siega las posibilidades de adjudicarse aeródromos fuera de sus fronteras

Carles Huguet

BARCELONA

29/05/2017 - 06:55h

El próximo gran reto de Aena queda truncado por el momento. Con un récord turístico a la espalda que ha catapultado a 230 millones los pasajeros transportados en 2016, el gestor aeroportuario quiere traspasar las fronteras españolas para convertirse en un actor global. Un obstáculo siega la internacionalización: el Gobierno ha dado la orden de frenar la privatización de la compañía, de la cual todavía mantiene un 51% de la propiedad.

Fuentes del sector explican a Cerodosbé que el ministerio de Fomento no es partidario de dejar el control del gestor en manos privadas por mucho que los principales accionistas, liderados por The Children’s Investment Fund (12%), insistan al ejecutivo. Los planes han quedado congelados en un cajón, aunque podrían desempolvarse en caso de ser necesaria una inyección económica a las arcas del Estado.

De este modo, las aspiraciones de la cúpula de Aena se verían frustradas. La razón, la dificultad para que un país ceda una instalación estratégica a una empresa de otra. Una situación similar a la que ya vivió Endesa hasta su privatización en 1998.

No obstante, la pérdida de control por parte del Estado podría ser un arma de doble filo para el gestor. Si ya existen voces críticas con el monopolio público, las críticas se dispararían en caso de producirse un monopolio privado. Un control que la administración debería romper, liberalizando el sector y provocando la entrada de nuevas firmas a los aeropuertos españoles.

La privatización cuenta con un aliado interno en la compañía: los altos directivos. En los últimos meses han sido muchas las salidas en la cúpula, con el caso del director de Red, Fernando Echegaray, hacia Aéroports de París como último ejemplo. Al tratarse de una empresa pública, los salarios están controlados y muy lejos de los que perciben los grandes nombres del Ibex 35.