¿Por qué Emirates llena los cielos españoles de Airbus A380?

El Airbus A380 de Emirates.

¿Por qué Emirates llena los cielos españoles de Airbus A380?

La aerolínea convierte España en uno de los pocos países de su red en los que sólo utiliza el avión más grande del mundo

Carles Huguet

BARCELONA

03/05/2017 - 06:00h

Son muy pocas las compañías aéreas que han apostado por el Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo. Lejos de la rentabilidad, el fabricante sólo ha convencido a la aerolínea dubaití Emirates, que se ha convertido en el cliente estrella de la aeronave. Ahora, la firma del Golfo Pérsico traslada su predilección por este avión a España.

La operadora convertirá el país en territorio exclusivo del A380. Será el único con cierto peso en la red de la firma en el que solamente aterrizarán estos gigantes del aire. Las dos frecuencias diarias desde Barcelona y Madrid hasta Dubái llevarán el sello del superjumbo a partir del próximo 1 de septiembre.

Sin embargo, ¿por qué Emirates ha transformado España en el territorio rey para el mayor avión del mundo? “la cantidad de productos diferentes que nos permite ofrecer marca la diferencia frente a la competencia”, señalan desde la empresa a Cerodosbé. Desde las suites privadas hasta la clase turista, la experiencia a bordo puede ser muy diferente. "Originalidad y exclusividad", resumen.

“El hecho de disponer de duchas a bordo o de un bar para la primera clase es algo único”, recuerdan. Si bien no logra colgar el cartel de 'no hay billetes', las habitaciones en el aire de la compañía rozan una ocupación del 60%. Varios puntos por debajo del éxito medio de las naves a lo largo de los doce meses: alrededor del 78%.

Además, la posición de Dubái se erige como clave para conectar Europa y América con Asia "con aviones de alta densidad". El coste de las aeronaves se descuenta con la falta de formación especifica para varios modelos de avión a la tripulación y comandantes.

De este modo, Emirates presume de "ganar dinero cada semana del año en España". Obviamente, los márgenes se ajustan o ensanchan según la temporada. En los vuelos hasta la capital el público emisor y receptor es prácticamente equivalente. La balanza se descompensa en la ruta hasta la ciudad mediterránea, con más del 60% de pasajeros foráneos. Barcelona es una apuesta segura como destino vacacional.

La aerolínea aprovecha el boom turistíco de la Península Ibérica y registra un crecimiento que ronda el 15% en los últimos doce meses.

Tras consolidarse en 2017, el futuro de la compañía pasa por el crecimiento en próximas temporadas: "contemplamos tanto la apertura de un tercer destino como el aumento de frecuencias en nuestros dos destinos". En el horizonte, las tras conexiones diarias de las que disfruta, por ejemplo, Roma y París.