Entrar a trabajar en Delta es casi una misión imposible

El entrenamiento de Delta, como las demás grandes aerolíneas, es agotador.

Entrar a trabajar en Delta es casi una misión imposible

El duro proceso de selección en Delta lleva a que entrar a trabajar en la aerolínea sea mucho más duro que ser admitido en una universidad como la de Harvard

Quien piense que el proceso de admisión para entrar en la Universidad de Harvard, una de las más prestigiosas de EEUU, es una misión muy difícil es que no ha probado transitar el arduo laberinto de ingreso en Delta.

El primer punto es superar a la gran cantidad de aspirantes que se interesan por la aerolínea norteamericana: en el proceso que abrieron en el 2010 había 100.000 candidatos para 1.000 puestos de azafata, o sea que la tasa de aceptación sería del 1%. En el 2012, la selección fue ‘un poco’ más generosa: para 300 vacantes se alistaron 22.000 candidatos, o sea, un ratio de 1,3%.

Pero para este año se ha vuelto a complicar: la aerolínea ofrece 1.000 plazas de tripulantes de cabina y ya han recibido 125.000 currículums, informa CNN.

Y a juzgar por las exigencias del proceso, realmente pareciera que se trata de la carrera de obstáculos que implica la admisión en una universidad de primera línea.

La carrera de obstáculos para trabajar en Delta

Quien desee trabajar en Delta primero tiene que rellenar una solicitud. Pasado ese filtro, se pide un vídeo respondiendo diversas preguntas. Alrededor de 35.000 personas pudieron sentarse y hablar frente a una cámara. Tras esta selección, llega el ansiado momento de la entrevista personal.

En este punto, si uno piensa que quedan pocos candidatos, se equivoca: en el último proceso eran 6.000 las personas que pudieron sentarse frente a un responsable de RRHH.

Los aspirantes que hayan logrado atravesar este último filtro tienen que iniciar un entrenamiento de ocho semanas antes de empezar a trabajar, en el que aprenden desde atender a un pasajero enfermo a organizar una salida de emergencia en medio de un incendio. Con poca sutileza, las autoridades de Delta califican a este entrenamiento como “agotador” y que lleva “a cada aspirante a esforzarse al límite”.

Requisitos y beneficios

Para cuando cobren su primera nómina, verán que los auxiliares de vuelo ganan de inicio unos 25.000 dólares al año, un poco más que el salario mínimo anual en este país. Pero cuentan con diversos beneficios adicionales como cobertura médica y pluses salariales en caso de que la empresa reporte ganancias.

Ser auxiliar de a bordo implica vivir a contrasentido de la rutina habitual, con jornadas laborales que dependen de la programación mensual.

Quién esté interesado debe recordar que, además de la edad mínima de 21 años, título de bachillerato o similar, y tener el permiso oficial para trabajar como auxiliar, no debe lucir tatuajes en zonas visibles del cuerpo ni portar piercings o aretes que deformen el lóbulo de la oreja.

Si es por comparar, el proceso para entrar en Harvard para la promoción 2021 tuvo un ratio de admisión de 5,2%. O sea, con los números de Delta en la mano, es evidente que ser azafata en esta aerolínea es 6,5 veces más difícil.