Catalunya: de un modelo de éxito al fiasco de Eurovegas

Catalunya: de un modelo de éxito al fiasco de Eurovegas

El turismo catalán crece con brío a pesar de la Generalitat, que cambió la legislación sin el consenso del sector

G.T.

13/11/2012 - 22:35h

Turistas en el Parque Güell de Barcelona
No hay legislación que frene el turismo catalán. Mientras la crisis se agudiza en toda España, el sector marca récords año tras año a pesar de la Generalitat. Se miren las estadísticas por dónde se miren, la economía catalana evita el hundimiento gracias a las exportaciones y a esta actividad, que supone el 12% del PIB y da trabajo a más de 400.000 personas en la comunidad. En 2011, Catalunya logró 23,5 millones de visitantes; 34,4 millones de pasajeros en el Aeropuerto del Prat; 2,6 millones de cruceristas en el Puerto de Barcelona y 68,9 millones de pernoctaciones en hoteles. El gasto total ascendió a 11.300 millones de euros.

Y, todo, pese a los pasos en falso protagonizados por el Govern de Artur Mas. Eurovegas, la polémica implantación de la tasa turística y el incierto futuro del sector aéreo en la comunidad autónoma (tanto por el caso Spanair como por las tiranteces en las polémicas de Ryanair). Sin embargo, la Generalitat también ha tenido algún acierto como la apuesta por el turismo procedente de países del antiguo bloque soviético --y la presión para que el Gobierno español agilice los visados en las embajadas--.

Eurovegas: el gran fiasco

Ha sido al final de la legislatura cuando la política turística de la Generalitat ha quedado en evidencia. Mas jugó y perdió. La apuesta por Eurovegas acabó en un gran fiasco debido a las expectativas generadas y hasta alimentadas por los consejeros catalanes del área económica. Una vez el magnate Sheldon Adelson dio calabazas, Mas, lejos de reconocerlo, prefirió sacar su último as de la manga: Barcelona World. Un empresario de dudosa reputación, Enrique Bañuelos, es el socio del proyecto.

La jugada, además, no es maestra. Aunque los planes se lleven a cabo, las magnitudes económicas son menores si se comparan con las del macrocomplejo que ha ideado Adelson y que finalmente captará la Comunidad de Madrid. Bañuelos propone una inversión de 4.500 millones de euros. Eurovegas, supondrá 17.000. Sin embargo, ambos proyectos comparten una similitud: no tienen la financiación asegurada.

La tasa menguante

El Govern puso en marcha la tasa turística --ideada por el tripartito-- este noviembre sólo con el apoyo de CiU. El nuevo impuesto, que hasta no hace mucho contaba con el apoyo de buena parte del arco parlamentario, perdió el respaldo de la oposición después de que la subida del IVA haya recortado drásticamente la previsión de recaudación de 2013. La Generalitat sólo dispondrá de 50 millones de euros para “promoción del turismo y para aplicar políticas de sostenibilidad en el sector” cuando en un principio se debían recaudar 100 millones.

Sobre el destino de la tasa también han corrido ríos de tinta. Varios empresarios han manifestado sus dudas sobre la recaudación y sospochan de que sirva para resarcir el descalabro de Spanair. La Generalitat invirtió en la aerolínea 300 millones.

Otro aspecto que ha molestado es que se ha puesto en marcha sin el apoyo del sector. Lo mejor que se ha dicho de ella desde una institución como el Gremi d'Hotels de Barcelona es que no la comparten, pero la entienden. A ello cabe añadir la preocupación por la combinación del incremento del IVA, las tasas de AENA y el nuevo impuesto turístico.

El colapso de Spanair

Mas y su equipo tuvieron un debut complicado. Al Govern le tocó la papeleta de lidiar con el colapso de Spanair --aerolínea impulsada por el anterior ejecutivo que había absorbido ya 150 millones de euros del presupuesto público--. El nuevo gabinete apoyó la iniciativa y a los empresarios que la financiaban durante unos meses, pero finalmente dejó caer Spanair a la vista de la inexistencia de un proyecto empresarial viable. El ex presidente, Ferran Soriano, entregó al juez la mayor quiebra de una aerolínea en España, con 600 millones en deudas.

El fin de la compañía hizo presagiar el estancamiento del Aeropuerto del Prat pero, lejos de ello, la instalación no ha parado de crecer. Este año va camino de superar los 33 millones de pasajeros. Además, supera a Madrid-Barajas en pasajeros de punto a punto, condición previa a la evolución hacia un nodo de conexiones (hub) aéreas. Hay varios responsables directos del éxito del aeródromo. Además de la gestión del equipo de Fernando Echegaray y de su sucesora como directora de la instalación, Sonia Corrochano, El Prat ha amasado esas cifras gracias a Vueling.

El 'hub'


La aerolínea presidida por Josep Piqué, desdeñada por la administración pública catalana hasta este mismo año, completará un 2012 para enmarcar. La aerolínea ha multiplicado por dos su beneficio neto hasta septiembre y ha alcanzado los 41,3 millones de euros. Es la única aerolínea al sur de Europa que ganará dinero. La Generalitat espera ahora que Vueling no muera de éxito. International Airlines Group (IAG) --compañía resultante de la fusión de Iberia y British Airways-- ha presentado una oferta pública de adquisición (OPA) para integrar la empresa en el grupo.

El principal temor de Mas es que quede relegada a los designios de Iberia y, por tanto, que apueste por Madrid. Sin embargo, el propio consejero delegado de IAG, Willie Walsh, ha blindado Vueling de Iberia y pretende potenciar Barcelona como uno de los aeropuertos base del sexto grupo aeronáutico mundial. Se espera que IAG, con futuras cuotas del 40% en El Prat, atraiga más vuelos intercontinentales de la alianza OneWorld a la que pertenece. Vueling redistribuirá sus pasajeros por toda Europa.