El museo del 11S debuta con polémica en Nueva York

El museo del 11S debuta con polémica en Nueva York

La venta de recuerdos indigna a los familiares de las víctimas del atentado

Redacción

Madrid

18/05/2014 - 19:28h

Una de las salas del museo del 11-S en Nueva York
El nuevo museo de Nueva York en memoria de los atentados del 11 de septiembre de 2001 abrió sus puertas este domingo, con tres días de antelación a su inauguración oficial, para permitir la entrada de las primeras personas que respondieron a la alerta de la tragedia.
 
 
Familiares y medios de comunicación califican de ofensiva la venta de recuerdos
 
La construcción, que se inició hace ocho años, no está exenta de polémica, sobre todo por la tienda de regalos que alberga y que ha indignado a varios familiares de víctimas.La tienda de souvenirs ha desatado un gran revuelo y medios como el New York Post han sido especialmente críticos con su inclusión en el museo. Tachan de “ofensiva” la venta de “recuerdos” tales como cascos de bombero, pendientes y llaveros.

La madre de uno de los fallecidos en el atentado declaró: “La existencia de un negocio en el lugar en el que murió mi hijo es lo más repugnante e insensible que podrían haber hecho”. El museo se encuentra ubicado sobre un depósito que alberga cerca de 8.000 restos corporales no identificados.

Además de la tienda de regalos, el museo en sí ha sido objeto de múltiples disputas en los últimos ocho años acerca de cómo realizar un homenaje adecuado para las más de 3.000 víctimas mortales de los ataques contra las torres gemelas del World Trade Center y el Pentágono, así como del vuelo secuestrado United 93, que se estrelló finalmente cerca de Shanksville (Pensilvania).
 
 
El 'New York Magazine' asegura que la visita al museo es espectacularmente dolorosa
 
El museo exhibe desde un muro de contención, que permaneció intacto, hasta gafas rotas. Los asistentes también pueden escuchar los mensajes de audio que dejaron los fallecidos a seres queridos antes de morir. El New York Times describió la visita como “una experiencia sobrecogedora y visceral”, mientras que el New York Magazine calificó al museo como “una institución espectacularmente dolorosa”.