España pierde atractivo como destino de compras de lujo

España pierde atractivo como destino de compras de lujo

Global Blue sostiene que los turistas gastan en Madrid un 90% menos que en Londres París

Redacción

Barcelona

06/05/2014 - 12:39h

Dos clientas salen de una tienda de Louis Vuitton I EFE
El turismo del lujo no ha notado la crisis, pero parece que España pierde brillo frente a otros países vecinos. La consultora Global Blue asegura que el mercado nacional desaprovecha su atractivo como destino de compras de alto standing.

El informe apunta que por cada euro que invierten los turistas extracomunitarios en Madrid, especialmente asiáticos y rusos, se gastan 2,2 euros en Múnich; 3,5 euros en Milán o 9,5 euros tanto en Londres como en Paris.
 
 
Al mercado nacional, y especialmente al del lujo, le quedan deberes por hacer para explotar su potencial
 
Los turistas tax free llegan a desembolsar 341 millones en la capital española frente a los 3.239 millones que se pueden dejar en las principales ciudades del Reino Unido o Francia. Y todo ello, pese a que en España los precios son más competitivos que en la mayoría de ciudades europeas.

El atractivo como polo turístico es indiscutible. Pero al mercado nacional, y especialmente al del lujo, le quedan deberes por hacer para explotar su potencial, informa ABC.

La libertad de horarios comerciales, a debate en Catalunya y más que asentado en la capital española, es uno los puntos que destaca Global Blue. La compañía sostiene que debería extenderse a todo el territorio y no sólo limitarlo a algunas comunidades, el mismo modelo de éxito de Londres o Paris.

Las escasas conexiones aéreas entre Madrid y Pekín es otro de los hándicaps que, según la consultora, no facilitan la explosión del turismo de lujos en las millas de oro de calle Serrano y Paseo de Gracia en Barcelona. En estos momentos, existe una conexión directa entre España y China en días alternos.

Global Blue también le pone deberes al Gobierno, ya que considera que debería facilitar los visados para los turistas asiáticos. Sobre todo, el de los ciudadanos chinos que acostumbran a entrar en el viejo continente tras aterrizar en otro país que no sea España.