La Comunidad Valenciana sigue pendiente del turismo del sol y playa

La Comunidad Valenciana sigue pendiente del turismo del sol y playa

Los grandes negocios turísticos se han hecho con las promociones inmobiliarias y no con los turistas

Jesús Montesinos

Valencia

30/09/2015 - 16:22h

Un turista toma el sol el Altea (Alicante)

La Comunidad Valenciana ha batido este verano la cifra record de turistas españoles y extranjeros, alcanzando los 3,2 millones de  visitantes internacionales y los 7,8 de turistas nacionales. Todos están contentos. La Agencia Valenciana de Turismo, las patronales Exceltur y Hosbec y hasta los pequeños bares que han hecho su agosto porque los turistas han dejado más dinero.

Pero en este mes de septiembre todas esas ciudades y playas repletas a rebosar de turistas rebozándose al sol han dado lugar a playas desiertas, ciudades fantasmas y miles de locales cerrados. Los lugares turísticos de Valencia, Alicante y Castellón (menos Benidorm) solo funcionan bien como negocio en verano.

Por eso el propio director de la agencia Valenciana de Turismo, el socialista Francesc Colomer, reconoce claramente la necesidad de "trabajar con la desestacionalización, profesionalizar e incrementar la oferta, mejorar los productos y aumentar la competitividad y la capacidad de seducción, ya que el futuro turístico dependerá de ello."

Un propósito que han repetido todos los equipos de gobierno de la Comunidad Valenciana desde que el socialista Joan Lerma fue President en 1982 y que ninguno ha conseguido, excepción hecha de Benidorm.

El negocio turístico es hacer casas

Los expertos explican que la subida de este verano se debe a tres causas: precio del petróleo, pérdida de valor del Euro para los ingleses e inseguridad en otras zonas turísticas mediterráneas. Ninguna razón endógena.

La explicación de estos expertos es que el negocio turístico de la Comunidad Valenciana desde hace muchos años es la promoción inmobiliaria de las zonas costera y no el destino y el producto turístico. El negocio es vender apartamentos.

Según datos del Ministerio de la Vivienda y del BBVA en el año 2008 ya había un stock excedente de 78.275 viviendas construidas por encima de la demanda, la mayor parte de ellas en poblaciones turísticas. Y siguió construyéndose hasta pasado el año 2011, con un enorme capital físico invertido en las playas de la Comunidad Valenciana.

Torrevieja, la ciudad más pobre

Torrevieja ha pasado de 12.321 habitantes en 1980 a más de 100.000 en la actualidad y en verano a duplicar esta cifra. Pero sin embargo según los Indicadores Urbanos 2015 del INE es la ciudad con la renta más baja de España. Se han construido miles y miles de viviendas para ser los más pobres y los turistas huyen por el caos urbanístico reinante. Igual en Gandía o el propio Benidorm, que están a la cola de España en renta.

Cada población de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia tenía previsto un super proyecto urbanístico para construir miles de viviendas para traer miles de turistas. Y con esos proyectos extractivos se diseñaron Terra Mítica en Alicante, la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia o el Aeropuerto de Castellón,  que languidecen a la espera de clientes.

Ahora más de cien PAI (Programa de Actuación Integrada) duermen en los cajones de los ayuntamientos porque resulta imposible llevarlos a cabo, con las promotoras inmobiliarias quebradas y el suelo, antes naranjales, ahora abandonado.

Como ejemplo, la promotora inmobiliaria de la Ciudad de Vacaciones Marina D'Or se declaró insolvente en 2014. Y sus calles están llenas en verano porque hay mucho propietario de apartamento y es una ciudad fantasma en invierno.

El nuevo producto

Con todo ese capital físico invertido en infraestructuras y viviendas resulta muy difícil conseguir inversores que apuesten por ofrecer nuevos productos a potenciales turistas que quieran venir fuera de temporada. Prefieren moverse en la zona de confort del verano.

La Agencia Valenciana de Turismo habla de interesar a los turistas extranjeros y nacionales de mejor nivel por nuevas sensaciones y experiencias. Pero Colomer no ha podido articular una oferta en esta dirección y sigue hablando de fiestas populares con los alcaldes de las ciudades que quieren ser turísticas.