Los hoteleros de BCN después de 'la trama de Helio'

Los hoteleros de BCN después de 'la trama de Helio'

Fueron víctimas de una red de extorsión que amenazaba con cerrar sus hoteles y bares si no contrataban a ingenieros amigos para actualizar licencias y tramitar permisos. Los afectados por la trama se quejan de un exceso de celo en los trámites municipales

David Placer

15/04/2012 - 00:00h

Entre 2001 y 2008 sufrieron numerosas inspecciones municipales. “Este escalón sobresale, aquí falta un letrero, esta licencia hay que actualizarla”, advertían los técnicos que pasaban con asiduidad en varios hoteles y hostales del centro. Casi siempre, las exigencias terminaban en una amenaza de cierre y los afectados acudían a los hoteles y hostales vecinos a pedir consejos. Entonces, recibían siempre la misma recomendación: “Eso sólo te lo puede solucionar Quílez”.

Los empresarios se referían a Joaquín Quílez, un ingeniero que cobraba tarifas elevadas para tramitar permisos municipales, pero tenía la merecida fama de que todo lo que tramitaba, salía aprobado. Las investigaciones judiciales apuntaron años después a Quílez trabajaba de la mano del jefe de servicios técnicos del distrito de Ciutat Vella, Helio Lozano, que aprobaba todos los expedientes tramitados por Quílez, según esas mismas pesquisas.

La extorsión


“Un día me encontré con una orden de cierre porque no tenía licencia municipal. Y el local tenía permisos desde la década de los sesenta. Acudí a Quílez y me tramitó unos permisos que mis padres ya habían tramitado hace 40 años. Pagué 30.000 euros”, explica el propietario de un hostal del centro de Barcelona que prefiere mantener el anonimato.

La trama de Quílez y Lozano saltó por los aires con la investigación de otro caso de corrupción: el de los prostíbulos Riviera y Saratoga, en Castelldefels, en las afueras de Barcelona. A raíz de la investigación, emergió el nombre de ambos imputados de un proceso judicial que terminó por apartarlos del ayuntamiento.

Sospecha permanente


Tres años después de la investigación judicial, que también investigó las amenazas de muerte a la exconcejal Itziar González que intentó desmontar la trama, buena parte del equipo que trabajó alrededor de los imputados se mantiene en los cargos. “Ellos saben cuáles son los hoteles que nos negamos a pagar la extorsión en su momento y nos siguen denegando permisos, licencias, terrazas”, explica el propietario de un pequeño hotel del centro.