Ámsterdam corta de raíz los alquileres turísticos

Ámsterdam prepara una nueva ola de medidas anti-Airbnb. Foto EFE

Ámsterdam corta de raíz los alquileres turísticos

Ámsterdam planea prohibir las actividades de Airbnb, Booking y otras plataformas en los barrios con más presión turística

Mar Nuevo

Madrid

30/05/2019 - 11:15h

No es la primera vez que Ámsterdam pone coto a la proliferación de las viviendas de alquiler turístico, pero esta vez la ciudad eleva su apuesta con un conjunto de medidas que podrían suponer una prohibición total de la actividad de Airbnb, Booking y otras plataformas en algunos de sus barrios.

La capital holandesa está investigando si la calidad en de vida en ciertos vecindarios se ha visto sometida a una presión tan elevada que podría justificar el veto a los alquileres vacacionales.

Ámsterdam alude a la escasa disponibilidad de viviendas para restringir su comercialización como pisos turísticos

[Para leer más: Los huéspedes de Airbnb dejarán de pagar comisiones]

Excesiva presión turística

“Un hogar está destinado a vivir” y no debe ser visto “como un objeto de ganancias”, señaló el concejal de vivienda de la ciudad, Laurens Ivens, en un comunicado. Como responsable del área, Ivens ya ha implementado medidas que buscan frenar la expansión de las plataformas online.

Así, Ámsterdam buscaría “evitar que cada vez se alquilen más casas a través de plataformas como Airbnb, Booking y Expedia” y alude a la escasez en la disponibilidad de viviendas.

Los pisos en plataformas de alojamiento vacacional aumentaron en Ámsterdam de 4.500 a 22.000 entre 2013 y 2017

Según sus datos, los pisos en plataformas de alojamiento vacacional aumentaron de 4.500 a 22.000 entre 2013 y 2017, lo que incrementó las "repercusiones no deseables en varios vecindarios y barrios de Amsterdam". Este nuevo estudio trata de arrojar más luz sobre esas repercusiones y la necesidad de actuar en consecuencia.

Coto a los pisos turísticos

En esta línea, el Ayuntamiento intervino reduciendo de 60 a 30 días al año el tiempo que los propietarios pueden alquilar sus viviendas, una medida que entró en vigor el pasado mes de enero.

Además, existen otros requisitos, como el límite máximo de cuatro huéspedes por vivienda y la imposición de un canon turístico.  

De seguir el ritmo actual de crecimiento, la ciudad podría recibir en 2025 hasta 23 millones de visitantes anuales, cuando su población es de poco más de 800.000

La presión sobre el alojamiento se corresponde con el incremento de visitantes que experimenta la ciudad. Según las previsiones del Ayuntamiento, con el actual ritmo de crecimiento se pasará de los actuales 17 millones de turistas a unos 23 millones en 2025, en una ciudad de poco más de 800.000 habitantes.

Más ajustes legales

La reacción de los principales afectados, las plataformas turísticas, no se hizo esperar. Según señaló Airbnb a Cerodosbé, "varios estudios independientes muestran que Airbnb ayuda a dispersar a los visitantes de Ámsterdam y que 3 de cada 4 huéspedes en Airbnb se hospedan fuera del centro de la ciudad".

Los viajeros de su plataforma, añadieron, "representan solo el 8% de los visitantes que pernoctan en la ciudad pero su actividad económica ascendió a los 500 millones de euros solo el año pasado". Adjuntan desde la plataforma un informe de Ecorys que revela que sus huéspedes, pese a limitarse al 8% de los visitantes que pernoctan en Ámsterdam, "representan más del 20% del gasto turístico, ya que los clientes de Airbnb suelen quedarse más tiempo y gastar más".

Frente a las potenciales nuevas restricciones, la compañía apuesta por "trabajar con la ciudad de Ámsterdam en políticas de sentido común para apoyar modelos de turismo saludables y sostenibles que beneficien a todos".

Según Airbnb, sus clientes representaron solo el 8% del total de las pernoctaciones en Ámsterdam el año pasado

En paralelo, Ámsterdam está desarrollando ajustes legales que obliguen a los establecimientos como bed and breakfast (B&B) a solicitar una licencia a partir de 2020 a través de la que controlarán el número máximo de inquilinos.

Con una validez de cinco años, esa licencia se otorgaría solo a personas que puedan demostrar que residen en la propiedad que quiere operarse como B&B.