Airbnb ahora quiere construir casas

Airbnb se lanza al diseño y construcción de viviendas sostenibles, adaptables y pensadas para compartir. Fotos: Samara.

Airbnb ahora quiere construir casas

Airbnb no solo quiere alquilar casas: ahora impulsa una división dedicada al diseño y la construcción de viviendas

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

30/11/2018 - 10:55h

El mercado del ladrillo puede ser el nuevo gran objetivo de Airbnb. La plataforma ya es un actor gravitante en el mundo de los alquileres, pero el próximo salto puede ser el diseño y construcción de viviendas.

La iniciativa surge de la división Samara, dedicada a crear nuevos productos, que anunció el lanzamiento del proyecto Backyard. La idea es que haya una unidad dedicada a diseñar y construir viviendas, que tendrán que ser sostenibles y concebidas para el modelo de negocio de Airbnb.

Las primeras viviendas llegarán en 2019

Según describe en su web, Backyard es una invitación “para diseñar nuevas formas de edificios y casas para compartir”. En la hoja de ruta de la plataforma está lanzar las primeras unidades a lo largo de 2019.

En un principio se pensaba que Backyard (en inglés, patio trasero) implicaba el diseño de ‘unidades de vivienda accesorias’, que son pequeñas viviendas que se construyen en un sector del jardín de una casa, y que tienen mucho éxito para alquileres de corto plazo, y por supuesto, también por Airbnb.

“Backyard invita a repensar el concepto de casa”, dijo uno de los cofundadores de Airbnb

Pero según describió el cofundador Joe Gebbia a Fast Company, el proyecto es mucho más ambicioso.

“Backyard investigará cómo los edificios del futuro pueden utilizar sofisticadas técnicas de construcción y aplicar las nuevas tecnologías. También aprovechará la gran comunidad de Airbnb (con cinco millones de miembros) para analizar las nuevas necesidades de los propietarios y los inquilinos”, precisó.

El directivo dijo que Backyard “no es una casa, es una iniciativa para repensar el concepto de casa”. Más que un prototipo, lo que se busca es un sistema que se pueda adaptar a diversos tipos de viviendas.

El peso de Airbnb en el mercado

Airbnb es señalado, tanto por ayuntamientos como por organizaciones sociales y vecinales, como uno de los responsables del aumento de los precios de las propiedades y la gentrificación de las zonas con muchas presión turística.

Además de gestionar cinco millones de alquileres, la empresa está dando los primeros pasos como promotor inmobiliario, al impulsar el alquiler completo de edificios de apartamentos.

Lavado de imagen

La fiebre constructiva en el mundo parece no tener fin. Según la ONU hacia el 2060 se levantará un volumen de edificios equivalentes a la superficie de París cada semana. Cabe recordar que la industria de la construcción genera el 39% de las emisiones de CO2 solo en EEUU.

Por ello Airbnb quiere cuidar su imagen como promotora de construcciones sostenibles, que generen la menor cantidad posible de residuos y emisiones contaminantes.

Otros objetivos pasan son diversificar sus unidades de negocio, y dar el salto a activos tangibles: aunque tenga un valorización de mercado que podría superar los 33.000 millones de euros, la tecnología no cuenta con propiedades en su patrimonio, excepto algunos edificios de oficina donde tienen sus sedes.

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Joe Gebbia, cofundador de Airbnb e impulsor del proyecto Backyard.

Viviendas para compartir

Los proyectos de Backyard se centrarán en viviendas pensadas para ser compartidas. Algo se puede intuir en la prueba piloto de la Yoshino Cedar House, una casa diseñada al estilo tradicional japonés en el pueblo de Yoshino, donde 348 personas durmieron y convivieron hasta marzo de 2018, generando 44.000 euros de ingresos en la pequeña comunidad.

Las casas de Airbnb deberán ser sostenibles, pensadas para ser compartidas, y que se adapten fácilmente a las necesidades de los huéspedes

Las casas también deberán ser adaptables. Esta idea va más allá de destinar una habitación para recibir a huéspedes: se trata de configurar un modelo de vivienda que se pueda acomodar fácilmente a las necesidades de los huéspedes. Algo así se vio en el proyecto City Home del MIT, donde una serie de módulos robóticos podían crear una cama, un armario o una cocina en pocos segundos.

Por ahora sin estimación de costos

Por ahora Gebbia no habla de costos. Porque más que un prototipo de construcción y diseño, se busca un diseño que pueda adaptarse a diferentes propietarios y comunidades. Y no hará falta ser miembro de Airbnb para ser parte del proyecto.

“Lo que buscamos es facilitar a las personas la manera de encontrar nuevos sitios que puedan ser sus hogares”, dijo el directivo de Airbnb.