Cuba despliega la alfombra roja a las viviendas turísticas

Cuba relaja las normativas para los cuentapropistas para aprovechar el tirón del turismo.

Cuba despliega la alfombra roja a las viviendas turísticas

El gobierno de Cuba levanta las restricciones para el alquiler privado de habitaciones y casas, una medida que busca nuevas fuentes de ingreso

El gobierno de Cuba dio luz verde a que los propietarios de casas puedan alquilar sus habitaciones o viviendas al turismo. Esta normativa se integra en las nuevas regulaciones para trabajadores autónomos, actividad que comenzó a ponerse en marcha en 2010.

Según datos del gobierno cubano, en la isla un 12% de la población (casi 600.000 personas) trabajan por cuenta propia, ya sea como dueño de un restaurante, chófer de coches para turistas, o como arrendador de una vivienda para los visitantes internacionales.

La nueva normativa, que comenzará a aplicarse el 7 de diciembre, permite que los propietarios puedan “fijar su precio libremente”, aunque todas las viviendas tendrán que ser autorizadas por el Ministerio de Turismo.

Además esta cartera se encargará de vigilar que todos los anfitriones informen de la identidad de los huéspedes y que no causen molestias a los vecinos.

Los dos objetivos del gobierno cubano

El objetivo del gobierno de Miguel Díaz-Canel es doble: por un lado, aprovechar el crecimiento turístico del país, que recibió cuatro millones de visitantes el año pasado, pero que tuvo un duro impacto tras el accidente de Cubana de Aviación en el aeropuerto de La Habana.

Airbnb cuenta con más de 32.000 viviendas en alquiler en Cuba, y espera crecer tras la apertura de las normas para cuentapropistas

Por otra parte, como se puntualiza en la normativa, aspira a “fortalecer el control del Estado” en las actividades cuentapropistas, sobre todo con el cobro de impuestos.

Airbnb no deja pasar la oportunidad

Tras el descongelamiento de las relaciones entre el gobierno de Raúl Castro y Barack Obama, Airbnb aprovechó para desembarcar en la isla. En abril de 2015 comenzó con un parque de 1.000 viviendas ofertadas, y tres años después ya contaba con 32.000 propiedades y habitaciones en alquiler.

Los cubanos aprovecharon la distensión diplomática y desarrollaron su negocio gracias al acceso -aunque limitado- a internet para gestionar las reservas.

Airbnb ofrece viviendas y experiencias

Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el endurecimiento de las sanciones económicas paralizaron al sector. En agosto de 2017 el gobierno cubano decidió congelar la concesión de licencias para autónomos, pero los alojamientos registrados siguieron trabajando.

Además del alquiler, Airbnb también ofrece a los visitantes el servicio de Experiencias, donde al calor del crecimiento de los cuentapropistas muchos cubanos ofrecen servicios de guías turísticos, chófer de coches antiguos, o dan clases de cocina, baile y submarinismo.