Airbnb toma impulso desde Barcelona

La sede de Airbnb en Dublín mantiene un esquema de 'oficina abierta'.

Airbnb toma impulso desde Barcelona

Airbnb abre una sede en Barcelona, donde empleará a 800 personas para atender a huéspedes y anfitriones

Airbnb quiere hacer buena letra con el Ayuntamiento de Barcelona. Además de anunciar que sigue en campaña para eliminar a los alojamientos ilegales, en pocas semanas abrirá una nueva sede corporativa que dará trabajo a 800 personas.

Las oficinas estarán ubicadas en un edificio que perteneció a Telefónica, en el barrio de La Sagrera, informa La Vanguardia. En el lugar se prestarán servicios de asistencia a huéspedes y anfitriones, donde los empleados contratados por la multinacional atenderán en nueve idiomas, entre ellos castellano, catalán, inglés, portugués y ruso, entre otros.

Los 800 empleados de Airbnb atenderán a huéspedes y clientes en nueve idiomas

En rigor la gestión del centro estará a cargo de CPM, firma especializada en servicios de atención al cliente, que también es subcontratada por Airbnb para la atención a sus usuarios en diferentes países del mundo.

Una de las mayores sedes de Airbnb en Europa

El centro de Barcelona será uno de los más grandes entre las siete sedes corporativas que la tecnológica tiene en Europa. A modo de comparación, cabe precisar que en la ciudad francesa de Lille Airbnb abrió una sede donde trabajan 150 personas.

No es la primera oficina de Airbnb en la capital catalana: en la calle Lepanto cuentan con una sede donde 30 empleados se encargan de tareas de comunicación y marketing. Desde el 2012 esta dependencia está a cargo de la citada CMP.

Puente para las buenas relaciones

Esta apertura es un puente que tiende Airbnb para mantener las buenas relaciones con el Ayuntamiento, que han pasado por etapas de altibajos.

El consistorio reclamó en varias oportunidades que la plataforma elimine de su portal las ofertas de pisos turísticos ilegales. El último anuncio de la plataforma sobre este tema fue el compromiso, a fines de mayo, de borrar más de 2.500 pisos que no estaban autorizados por el gobierno municipal.

En aquella ocasión –como en otras oportunidades- Airbnb dijo que “quiere ser un buen socio para Barcelona y trabajar de forma conjunta en soluciones para un turismo sostenible”, pero por otra parte, criticó que ni la ciudad ni Cataluña cuentan “con normas claras diseñadas para las familias locales que comparten su hogar”.

La tecnológica calculó que el impacto económico de su actividad en Barcelona llega a los 1.000 millones de euros, que se extiende hasta los 1.400 millones si se suman a los alojamientos ofrecidos en el resto de Cataluña.