El requisito de Airbnb para unirse a la lucha antiterrorista

En Lisboa, los anfitriones identifican a los huéspedes al llegar al alojamiento.

El requisito de Airbnb para unirse a la lucha antiterrorista

La tecnológica lamenta que los anfitriones no pueden presentar un registro de sus huéspedes sin estar reconocida la figura del alquiler no profesional en España

Carles Huguet

BARCELONA

21/09/2016 - 09:00h

Cada vez son más las voces que se suman a la crítica. Hoteleros, dirigentes patronales y altos cargos políticos señalan, ya sea entre bastidores o a micrófono abierto, el descontrol de los huéspedes que se alojan en Airbnb. "Un hecho especialmente peligroso con la amenaza terrorista actual que hay en Europa", lamentan.

La compañía tecnológica no informa a las autoridades ​españolas de todas las personas que se alojarán en una de sus viviendas. Una realidad que choca con la de los establecimientos clásicos, que deben cumplimentar una ficha policial de todos los clientes que reciben. "Si los apartamentos no tienen que cumplir este requisito, ¿qué hacen los hoteleros rellenando fichas para la Policía?", denunciaba hace tres meses Aurelio Vázquez, consejero delegado de Iberostar para la región EMEA. 

Airbnb responde a estas acusaciones y a otras, todavía más subidas de tono, como las de Hugo Rovira, director general de NH Hotel Group en la Península Ibérica. El ejecutivo aseguraba en una entrevista a Cerodosbé que, de ser terrorista, se alojaría en un piso turístico "sin dudas" ante la falta de control de las autoridades. 

"Airbnb tiene un equipo de 300 personas en el departamento de trust & safety -confianza y seguridad- para comprobar que tanto anfitriones como huéspedes son realmente quienes dicen ser"

Arnaldo Muñoz, director general de la plataforma turística en España y Portugal, lamenta que sin reconocerse la figura del anfitrión no profesional, los propietarios no pueden colaborar con la administración a la hora de reportar a sus huéspedes por una actividad que ni siquiera es admitida en varias zonas del país. Mientras ninguna Comunidad Autónoma ha regulado esta figura, en ciudades como Lisboa sí se ha hecho. "En la capital portuguesa, lo primero que tienen que hacer los visitantes al llegar a una vivienda es entregar los datos", compara.

Sin embargo, el ejecutivo lanza un mensaje de tranquilidad, también para el mercado español: "Airbnb tiene un equipo de 300 personas en el departamento de trust & safety -confianza y seguridad- para comprobar que tanto anfitriones como huéspedes son realmente quienes dicen ser".

No es todo. En el caso de que algún cuerpo policial tenga alguna sospecha, "Irlanda -donde se ubica la matriz europea del grupo- está dispuesta a colaborar" con los datos que facilitan los clientes por Internet al registrarse.

Pese a que la crítica está en boca de varios dirigentes turísticos en Cataluña, "el tema de la seguridad no se ha puesto a debate cuando hemos hablado en el territorio", sostiene Muñoz. La obsesión sigue siendo la contribución fiscal.