Hong Kong, aprenda a vivir en pisos de 6 metros cuadrados. Le será útil

El empresario Sandy Wong en una de las cápsulas que ofrece para vivir en Hong Kong

Hong Kong, aprenda a vivir en pisos de 6 metros cuadrados. Le será útil

El disparatado precio del metro cuadrado, sumado a la alta densidad, lleva a que sus habitantes tengan que residir en apartamentos de dimensiones ridículas

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

26/11/2016 - 23:29h

¿Hasta dónde puede llegar la especulación inmobiliaria y la permisividad de los gobiernos para construir viviendas cada vez más pequeñas? Hong Kong es un caso paradigmático de cómo debido a la alta densidad (6.300 personas por km2) los promotores recurren a soluciones que rayan lo absurdo.

Quien haya viajado a la ex colonia británica recordará su paisaje de edificios gigantescos, fantásticas torres de cristal... y, también, miles de otras torres donde millones de hongkoneses viven en condiciones cercanas al hacinamiento.

La ciudad ostenta el triste récord de tener el metro cuadrado más caro del mundo: se cotiza a 24.115 euros, seguida de lejos por Japón y Singapur, a 13.000 euros. Con unos alquileres que llegan a ser 19 veces más altos que el salario promedio, los promotores se frotan las manos haciendo negocios con departamentos semejantes a ratoneras.

El apartamento más pequeño del mundo estará en Hong Kong

Es el caso de la constructora Emperor International Holdings, que ha registrado en el departamento de Construcción de Hong Kong su último proyecto: la creación de apartamentos de 5,7 metros cuadrados cada uno.

¿Para qué alcanzan estas medidas? Para casi nada: la promotora asegura que tendrán aparte cocina y cuarto de baño, lo que totalizaría 16 metros cuadrados (177 pies cuadrados, en el ejemplo) pero de todas maneras apenas habría espacio para poco más que una cama y un micro-armario. Para comparar, es casi el mismo espacio que tiene un prisionero en la cárcel de Stanley, en el mismo Hong Kong.

El proyecto de Emperor International Holdings se contempla en un complejo de 64 micro-viviendas en el barrio de Happy Valley, que se levantaría tras derrumbar un complejo comercial de 21 pisos.

Un empresario ha importado la idea de vivir en cápsulas de Japón

En una ciudad donde hay casi 300.000 personas esperando una vivienda de protección oficial, se cree que en los próximos tres años habrá un parque de 5.000 micro-viviendas en el mercado. La locura por contar con un espacio no alcanza sólo a las clases menos agraciadas: según EFE, un comprador pagó más de 52 millones de euros por un piso de apenas 15,2 metros cuadrados en un lujoso edificio.

La idea de vivir en cápsulas no es nueva: en Japón es popular, pero más bien, se limita a los trabajadores que quieren descansar unas horas o dormir una siesta en el agitado Tokio; o a lo sumo, para que algunos turistas tengan la experiencia de dormir en un espacio poco mayor que un ataúd.

Pero el empresario chino Sandy Wong recurre a la idea del ‘piso-patera’ y ha distribuido 51 camas-cápsulas por seis apartamentos de la ciudad. Se trata de un espacio de dos metros de largo por 1,2 de ancho, equipado con wifi, cargador de móvil, luces LED, aire acondicionado y un espejo.

Su idea no es que sea un alojamiento pasajero, sino que plantea un alquiler a largo plazo, con un precio de 340 a 550 euros por mes. Cada residente comparte una cocina y un baño, cuyas condiciones no son las más lujosas, precisamente.

Otra idea: vivir en contenedores reciclados como casas

Como una forma de frenar el monstruoso déficit de viviendas, el gobierno de Hong Kong y el Consejo de Servicios Sociales de la ciudad contempla asimismo reconvertir contenedores industriales en pequeñas viviendas de 20 metros cuadrados.

La idea es importada de Holanda, y cada micro-casa tendría una habitación, baño, cocina y una minúscula sala de estar. ¿Dónde colocarla? Pues donde se pueda, desde predios abandonados a pasos subterráneos. Cada unidad saldría a la venta por 24.000 euros, un chollo considerando los disparatados precios de esta ciudad china.