Las cuatro ofertas de Airbnb a Colau

Unos turistas buscan su hospedaje en el barrio de La Barceloneta. | EFE

Las cuatro ofertas de Airbnb a Colau

La empresa de alquiler vacacional dibuja unos límites a los anfitriones que el consistorio ya ha calificado como "una tomadura de pelo"

Carles Huguet

BARCELONA

07/02/2017 - 12:49h

El culebrón entre las firmas de alquiler vacacional y el Ayuntamiento de Barcelona inicia este martes un nuevo episodio. Como si de una telenovela latinoamericana se tratase ha vivido momentos de tensión, de mayor afinidad, traiciones inesperadas y ahora –según explican desde Airbnb—se empieza a reconstruir la relación.

“Los contactos son ocasionales pero periódicos”, explican desde la tecnológica. Para encauzar el matrimonio de conveniencia, la compañía ha presentado un paquete de cuatro ofertas. De este modo, se erige como “solución” de las externalidades que provoca su negocio. En cambio, el consistorio no quiere oír ni hablar de ello.

Donde más visibles son los efectos secundarios de la compañía es en el barrio de Ciutat Vella, con más de 4.000 anuncios publicados –1 misma vivienda puede ser publicitada en distintos anuncios--. En el distrito, la empresa de alquiler vacacional limitará el número de propiedades por cada usuario: un anfitrión particular sólo podrá registrar un inmueble en la zona, aunque sea en diferentes anuncios. Sí podrán tener pisos en otras partes de la ciudad.

“Trabajamos para que no exista el fraude y que una misma persona no se identifique bajo distintos nombres”, explican desde la sociedad. “En otras capitales se aplica un modelo similar y el nivel de trampa es prácticamente residual”, añaden.

Mientras, Airbnb insiste en el reconocimiento del anfitrión amateur, una figura que ya han reconocido Ámsterdam y Londres. Obligará a las empresas y profesionales a identificarse como tal si quieren, por ejemplo, anunciar más de una vivienda en Ciutat Vella pero no expulsará a aquellos que utilizan la plataforma para obtener unos ingresos extra.

Las compañías y los profesionales del sector deberán indicar los datos de su empresa, que serán visibles para todo el mundo. “Si alguno miente, los inspectores tendrán muy fácil localizarlos”, advierten. Sin embargo, no existirá un flujo de comunicación con la administración.

La tercera rama de la oferta es la de potenciar la herramienta de mediación de conflictos vecinales. En la cuarta, la compañía hace referencia al bolsillo y recuerda que, de recaudar la tasa turística, Cataluña hubiera ingresado 6 millones de euros adicionales.

“Las medidas estarán totalmente implementadas el 1 de junio, al inicio de la temporada de verano”, prometen desde la tecnológica. El camino es similar al emprendido en ciudades como San Francisco, Nueva York y Portland “aunque con detalles diferenciales, pues cada regulación es única”.

Sin embargo, la propuesta no ha sido bien recibida en el Ayuntamiento de Barcelona. En una comparecencia convocatoria inmediatamente después del anuncio, el regidor de Turismo, Agustí Colom, ha calificado de “tomadura de pelo” la oferta. “La única limitación debe ser la legalidad, que el piso tenga licencia”, ha avisado.

Las demandas de la compañía parece que darán para varios capítulos más de un culebrón que se prolonga desde que la alcaldesa Ada Colau empuñó la bandera contra el alquiler vacacional sin licencia en plena campaña electoral, hace ya casi dos años.