¿Cómo ha superado la Torre Agbar la moratoria de Colau?

¿Cómo ha superado la Torre Agbar la moratoria de Colau?

El proyecto de EMIN Capital solicitó un certificado urbanístico antes de las municipales, por lo que tiene derecho a una licencia

Carles Huguet

Barcelona

31/07/2015 - 23:07h

La torre Agbar, en Barcelona.

La Torre Agbar será un hotel. EMIN Capital, el grupo que ha adquirido el edificio, ha emitido este viernes un comunicado en el que ha agradecido la "excepción a la moratoria" que se ha realizado. Rápidamente se han disparado las alertas. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento han asegurado a 02B que la moratoria sigue en pie a todos sus efectos. El inversor había iniciado los trámites antes de la llegada de Ada Colau a la poltrona.

Jordi Badia, propietario de EMIN, cursó la solicitud de certificado urbanístico días antes de la toma de poder de la alcaldesa. El papel le otorga por derecho una licencia hotelera en los siguientes seis meses. El empresario no siguió el camino habitual para cursar la petición. Por ello, el escrito quedó soterrado bajo montañas de papeleo, que no se despejaron hasta el jueves. La versión ha sido corroborada por miembros de la administración Trias.

Reunión y permiso

El mismo jueves, la concejal de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, se reunió con el grupo para darles el visto bueno a la construcción de un Hyatt en el emblemático edificio. El permiso llega después de que el Ayuntamiento negará durante semanas que EMIN hubiera solicitado una licencia. Claro, no se contempló esta vía alternativa, muchas veces gestionada a través de los distritos.

Las mismas fuentes han explicado a 02B que, pese haber sorteado la moratoria por un resquicio, "no se intentará torpedear" el proyecto. Si se adecua a las condiciones del inmueble, Barcelona en Comú otorgará las licencias necesaria para iniciar la reconversión.

Hubiera sorteado el cerrojazo

Además, desde el consistorio explican que debido a la ubicación y las características del plan de EMIN, el de la Torre Agbar era uno de los proyectos que tenía todos los números para ser aprobado una vez abierto el grifo de licencias. Aun así, Badia era de los inversores que estudiaba demandar compensaciones millonarias al Ayuntamiento. 

Así pues, lo que en un primer momento se ha vendido como una excepción parece ser, en realidad, una chapuza, pues el proyecto nunca debió ponerse en duda.