David Cameron pasa la Semana Santa en un hotel 'ilegal' de Lanzarote

David Cameron pasa la Semana Santa en un hotel 'ilegal' de Lanzarote

El Gran Castillo Resort, en Playa Blanca, incumple el Plan Insular vigente

S.V.

Madrid

25/03/2016 - 12:41h

Imagen panorámica desde la piscina del Gran Castillo Resort

El primer ministro británico, David Cameron, y su familia, se encuentran en Lanzarote desde el pasado jueves, cuando llegaron al aeropuerto de Guacimeta en un vuelo de Easyjet procedente de Londres: Permanecerán en la isla hasta el próximo día 30.

Licencia anulada

Los Cameron se alojan en el hotel Gran Castillo Resort, ubicado en la urbanización de Las Coloradas, en Playa Blanca (Yaiza). En su anterior visita, hace dos años, se hospedaron en Casa Tomaren, un establecimiento de turismo rural en el municipio de San Bartolomé.

El problema con el hotel de este año es que tiene su licencia de construcción anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) desde 2007, a raíz de un recurso interpuesto por el Cabildo de Lanzarote.

Tal como indica Diario de Lanzarote, "el Gran Castillo incumple el Plan Insular vigente, de 1991, al superar el número de plazas máximo de la urbanización de Las Coloradas y tampoco se adapta a la topografía del lugar ni a la arquitectura de Lanzarote, como destacó el Cabildo en un informe sobre legalidad urbanística".

Otras irregularidades

El Cabildo también señala otras irregularidades, como que incumple la normativa de la urbanización de Las Coloradas-al superar la altura máxima-, que el proyecto contó con el informe negativo de los servicios técnicos del Ayuntamiento de Yaiza, o que el consistorio ni siquiera llegó a conceder de forma expresa permiso de construcción, sino que la supuesta licencia fue obtenida por silencio administrativo de la institución.

En cualquier caso, el impacto publicitario del primer ministro británico es incuestionable. El Cabildo de Lanzarote, que el año pasado estudió la repercusión de su estancia en la isla, concluyó que había generado una repercusión mediática cuyo valor  publicitario superaba los 1,2 millones de euros.