El 'okupa' del hotel La Florida, absuelto

El 'okupa' del hotel La Florida, absuelto

Se alojó durante tres meses en el establecimiento de lujo barcelonés para negociar su compra. Dejó una factura de 140.000 euros pendiente de pago

La Audiencia de Barcelona ha absuelto del delito de estafa a Pedro E. que se alojó en el hotel de lujo La Florida de Barcelona durante meses sin pagar casi 140.000 euros de su estancia con la excusa de estar negociando su compra.

Pedro E., administrador y socio de una promotora, se alojó en el hotel de cinco estrellas barcelonés entre octubre de 2009 y el 2 de febrero de 2010 y, aunque al principio pagó la habitación, dejó de hacerlo "cuando se iniciaron las negociaciones" para su compra, según recoge la sentencia.

Al romperse las negociaciones, el hotel le exigió el pago de los gastos de alojamiento, tras lo que Pedro E. y Víctor P. --su único socio en la promotora también encausado y absuelto-- entregaron tres pagarés por casi 140.000 euros que fueron devueltos como impagados.

La Audiencia de Barcelona no tiene ninguna duda de que Pedro E. sabía que tenía que pagar su estancia en el hotel y de que tenía dinero para pagar en un primer momento el alojamiento "y para adquirir y/o alquilar los coches que conducía y la ropa y caros relojes que portaba".

Las negociaciones, existieron

Sin embargo, ha considerado que no puede acreditarse que los dos socios "idearan un fraude consistente en simular su intención de adquirir el hotel simplemente para que Pedro E. pudiera permanecer en el mismo unos meses".

Pagó el alojamiento en metálico en un primer momento "dejando de hacerlo cuando se entablaron negociaciones con la propiedad del hotel para su adquisición", razona la sentencia.

La juez tampoco tiene dudas de que "dichas negociaciones existieron", pues llegaron a firmar un principio de acuerdo que no se llegó a formalizar, tras lo que el hotel reclamó al cliente el pago de su estancia.

Para la magistrada, la clave está en la duda de cuál fue el motivo real por el que se rompieron las negociaciones y si la intención de los acusados era comprar el hotel o no, ya que de haberlo comprado seguramente no se le exigiría el pago de la habitación.

Si Pedro E. disfrutó de los servicios del hotel con la creencia de que al final no tendría que pagarlos, esto "excluiría toda connotación de engaño", según la juez.

Sin testigos clave

La magistrada ha añadido que se habría podido averiguar si la intención de los acusados era comprar el hotel si la acusación hubiera aportado a la causa al abogado que llevó las negociaciones de la compra para certificar por qué se rompieron.

"Si porque los acusados carecían de toda solvencia desde un inicio, si porque al final falló un inversor, o si fue porque el banco no aceptó la operación, tal como señalan los acusados", razona la sentencia.