Las cárceles de ayer son los hoteles de lujo de hoy

La ex prisión de The Liberty en Boston ahora es un lujoso hotel.

Las cárceles de ayer son los hoteles de lujo de hoy

Estas antiguas prisiones de Europa y EEUU resucitaron bajo un destino insólito: hoteles elegantes y con comidas de excelente calidad

Adrián Ortiz

Barcelona

15/02/2019 - 15:24h

Aunque normalmente son dos conceptos que no van de la mano, las prisiones también pueden ser espacios de lujo. Estas antiguas cárceles, repartidas por todo el mundo, se han convertido en exclusivos hoteles, en los que no falta un ápice de lujo.

De Suecia a Estados Unidos, pasando por Gran Bretaña o Turquía, son muchos los países que han decidido darle una segunda vida a algunas de las prisiones más importantes de su historia y convertirlas en hotel.

Estos son los mejores ejemplos:

1.- Langholdem Hotel, Estocolmo (Suecia)

Este hotel en Suecia no olvida su vida pasada. Por ello, cuenta con un museo en el que retrata cómo vivían sus inquilinos hasta 1975, cuando cerró su actividad como prisión.

Hoy en día, aunque mantiene la estructura, el alojamiento cuenta con todos los lujos para sus huéspedes: desde un pub dentro del edificio, un restaurante con extraordinaria comida y una sala de conferencias que ha ido ganando peso en la ciudad como espacio de eventos.

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Situado en una isla en medio de la capital de Suecia, Estocolmo, Langholdem ha sido hogar de convictos durante más de 250 años. De hecho, gracias a que los presos plantaron más de 3.000 árboles durante el siglo XIX, hoy la isla es un oasis verde en medio de la capital.

2.- Het Arresthuis, Países Bajos

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Aunque se conversan los barrotes de la prisión, las celdas de Het Arresthuis son hoy en día lujosas habitaciones | Het Arresthuis

Las prisiones en los Países Bajos se están despoblando debido al bajo índice de criminalidad que hay en el estado. Este es el principal motivo por el que los antiguos centros de detenciones se están reconvirtiendo en espacios turísticos o de ocio.

El principal ejemplo es Het Arresthuis, un antiguo penal situado en el centro histórico del municipio de Roermond. Aunque no ha perdido la decoración de su antigua función, puestos que aún se conservan los barrotes de la prisión, las celdas hoy en día son lujosas habitaciones.

Por si fuera poco, el hotel cuenta con un amplio gimnasio, una sala de té y un restaurante en el antiguo patio de la prisión.

3.- The Liberty, Boston (EE.UU)

La antigua Prisión de Charles Street, famosa por alojar a Malcom X, es hoy en día un lujoso hotel en Beacon Hill, uno de los distritos de moda de la capital de Massachussets.

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La prisión, conocida por su forma octagonal, cuenta hoy en día con todos los lujos: dos restaurantes, cuatro bares y hasta su propia discoteca.

Eso sin olvidar las exclusivas 298 habitaciones, desde las que el huésped puede disfrutar de las vistas a la ciudad de Boston y al río Charles.

4.- Malmaison, Oxford (UK)

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En 1996 abandonó su función como centro de detenciones y se convirtió en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad | Malmaison Oxford

La prisión de Malmaison en Oxford cuenta con una larga historia sobre sus paredes: construida en el siglo XI como castillo medieval en la ciudad – pocos años antes que la universidad, una de las más antiguas del mundo-, este edificio se convirtió durante gran parte del siglo XX en la HM Prison Oxford.

Sin embargo, en 1996 abandonó su función como centro de detenciones y se convirtió en uno de los hoteles más prestigiosos de la ciudad. Hoy en día cuenta con todos los lujos a un paso del centro de Oxford: desde un comedor privado y exclusivas habitaciones hasta un recomendado restaurante.

5.- Four Seasons Sultanahment, Estambul (Turquía)

Construida originalmente como una prisión, el Four Seasons Sultanhament se ubica en el centro histórico de Estambul, más exactamente entre las aguas del Bósforo y del Mar del Mármara, a pocos pasos de la Mezquita Azul.

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El edificio, construido en 1918 como una prisión, es un claro ejemplo de la arquitectura turca neoclásica. Actualmente, con un servicio de más de 200 personas, el Sultanahment cuenta con todos los lujos para el huésped: desde un exclusivo spa hasta dos restaurantes en los que disfrutar de la mejor comida autóctona.