Barceló cederá poder a NH Hotel Group para conseguir la fusión

El Presidente de Barceló, Simón Pedro Barceló, dirige la fusión con NH. EFE

Barceló cederá poder a NH Hotel Group para conseguir la fusión

La compañía balear se abre a reducir su participación en la nueva empresa para seducir a la cotizada

El día 10 de enero está marcado en rojo en el calendario de los principales despachos de NH Hotel Group y Barceló. Este miércoles, la hotelera madrileña celebra el consejo de administración para dar respuesta a la propuesta de fusión de su homóloga balear. A la espera de una réplica, la compañía presidida por Simón Pedro Barceló ya asume que deberá mejorar la proposición inicial, que le garantizaba el 60% del capital de la futura sociedad.

La empresa familiar abre la puerta a excluir parte del negocio de la unión para hacer sentir cómoda a NH. De este modo, fuentes del sector apuntan que la división de viajes, Ávoris Travel, y la gestora hotelera estadounidense Crestline podrían quedar fuera del matrimonio. Por ello, la cotizada elevaría su participación por encima del 40% previsto inicialmente e incluso podría alcanzar la barrera del 50%.

En su defensa, la valoración del reparto inicial, que se hizo según el Ebitda de ambas empresas: el de Barceló es de 339 millones y el de NH es de 181 millones. Pero fuentes de la sociedad madrileña argumentan que se omitió la valoración de los hoteles en propiedad, pues defiende que sus establecimientos urbanos tienen un precio superior en el mercado frente al volumen de negocio que generan. Lo mismo sucede, aunque en menor medida, en algunos alojamientos de la cadena balear.

Perder la mayoría no sería dramático para Barceló: el accionariado de NH está muy atomizado

Otra de las soluciones sería la de crear simplemente una sociedad gestora y que cada compañía mantuviera sus activos inmobiliarios. Así, la resultante carecería de hoteles propiedad, una práctica cada vez más habitual en el sector, que imita las tendencias de cadenas anglosajonas como Hilton, que apenas posee ladrillos

Perder la mayoría no sería dramático para la familia Barceló siempre que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le eximiera de lanzar una opa. En el peor de los casos se aseguraría ser el primer accionista de una compañía en la que el resto del capital estaría muy atomizado. El fondo chino HNA rondaría el 15%, Hesperia el 4% y Oceanwood el 6%. El reparto de sillones en el consejo y del poder ejecutivo quedaría por ver.

La oferta inicial valoró NH Hotel Group en 2.480 millones, a un precio de 7,08 euros la acción, una prima superior al 25% sobre la cotización del tercer trimestre. No obstante, la operación todavía está en pañales. A falta de ser moldeada por ambas firmas, la cotizada se reúne este miércoles para decidir si se sienta en la mesa para negociar sobre la “muestra de interés no solicitada, preliminar y no vinculante”.

Si la respuesta es no, fin de la historia. Las aspiraciones de la familia Barceló de crear un “gigante hotelero español” para mirar a los ojos a cualquier grupo mundial, a la papelera. De ser afirmativa, se abriría un largo periodo de conversaciones en el que será necesaria mucha imaginación para alcanzar el acuerdo final.

Discrepancias en el consejo de NH Hotel Group

Existen voces en ambas direcciones, especialmente en los órganos de decisión de NH. Si los consejeros independientes se inclinan por intentar la unión, los dominicales son más reticentes. José Antonio Castro, copresidente y representante de Hesperia, se siente cómodo en la posición actual a pesar de las presiones de Banco Santander, su principal acreedor y asesor de la cadena balear.

A pesar de las mejoras en materia de eficiencia, la sociedad madrileña también lamenta que la propuesta no tiene en cuenta el nuevo Plan Estratégico 2017-2019 con el que pretende casi triplicar el Ebitda en tres años hasta los 290 millones.

En el exterior, el acercamiento de Barceló fue bien recibido por el mercado y la acción de la cotizada se disparó casi un 20% en pocos minutos tras hacerse público. En cambio, los analistas de Bankinter lamentan que la operación "no es atractiva para el accionista minoritario ni por el ratio de canje propuesto, ni por el tipo de contraprestación ofrecida"