¿Por qué el mini bar tiene que ser mini?

Cada vez más hoteles de lujo ofrecen la posibilidad de disfrutar de un cóctel en la habitación.

¿Por qué el mini bar tiene que ser mini?

Crece la tendencia en hoteles de lujo en ofrecer barras de bar bien equipadas en las habitaciones

Los hoteles, sobre todo los de alta categoría, buscan nuevos negocios para maximizar sus resultados. Dado que la facturación por el servicio de cenar en la habitación cayó un 3% el año pasado –según un estudio de STR-, algunos establecimientos desarrollan una idea para hacer caja con una tentación difícil de resistir: cócteles en la habitación.

Para ello hay dos estrategias diferentes: el servicio de un mayordomo de cócteles, que llega a la habitación con un carrito con bebidas; o bien cambiar el típico mini-bar por una barra bien equipada con toda clase de destilados, refrescos e ingredientes, para que el huésped libere su imaginación al momento de preparar un combinado.

Los directivos comprobaron que los huéspedes son más propensos a disfrutar de un cóctel en la intimidad de la habitación que en el bar, ya sea porque lo pueden saborear mientras miran una película o contemplan el atardecer, o como un paso previo a cambiarse para salir a cenar. Estos son algunos hoteles que ofrecen este servicio, según un relevamiento de Bloomberg.

Nobu Hotel, Miami

Este hotel de la cadena de Robert de Niro y el chef Nobuyuki Matsuhisa, situado en Miami, cuenta con un barteneder que recorre los pasillos en un carrito que recuerda a un vendedor ambulante de helados de la década de los ’60. Para que sea una sorpresa al huésped, el hotel mantiene este servicio en secreto, hasta que el sonido de las campanillas anunciando un nuevo cóctel con Campari despierte la curiosidad.

The Darcy, Washington

Este hotel de estética de mediados del siglo XX ofrece el servicio de un ‘mayordomo de cócteles’, quien durante 30 minutos despliega un amplio surtido de combinados, como el Darcy Double (agua con gas, ginger beer y gin) o el Llamado de la Sirena (vodka y vino italiano blanco prossecco).

Para disponer de este mayordomo hay que reservar 48 horas antes, y cada cóctel cuesta 15 euros, además de los 43,5 euros por el servicio.

Godfrey Hotel, Boston

Los domingos por la mañana este hotel de estética minimalista ofrece un servicio de cócteles a la carta, que se sirven directamente en la habitación. Cuestan los mismos 12 euros que en el bar de la planta baja, y no hay recargo extra de servicio.

¿Cuál es el objetivo? Que los huéspedes puedan disfrutar de un Bloody Mary o algún otro cóctel en una franja horaria en que muchos padres no pueden bajar al bar por tener que cuidar de sus hijos, pero que quieren darse un capricho. Y la idea funciona muy bien.

amsterdam minibar
Hoteles como el Pulitzer de Ámsterdam ofrecen una barra de bar bien dotada con copas y destilados.

Mahogany Bay Resort, Belice

La empresaria Beth Clifford se enamoró de la idea de beber un cóctel mientras se viste y maquilla para un compromiso social. Y lo aplicó en su hotel del Caribe, que presenta un estilo colonial inglés. Los huéspedes pueden ordenar combinados de siete a 12 euros, como el Don’s Old Fashioned, el Laguna Spritz, o el Abeja Reina (el favorito de Clifford).

Los cócteles se llevan en un carrito de golf a cada una de las cabañas, con el cargo extra de un 10% al precio de la carta.

Pulitzer, Amsterdam

Este hotel recuperó la estética de las casas flamencas del siglo XVII, y en las habitaciones incluyeron un carrito con bebidas diseñado en la década del ’30. Más grande que un mini bar clásico, cuenta con copas, equipamiento para crear cócteles, un libro de recetas y un buen surtido de whisky, vodkas, rones y otros destilados. Preparar un cóctel cuesta un promedio de 14 euros, ideal para cuando el bar principal cierra sus puertas por la noche.

Las habitaciones del Katamama de Bali tienen un completo equipo para preparar cócteles.
Las habitaciones de muchos hoteles de lujo tienen un completo equipo para preparar cócteles.

Bisha Hotel, Toronto

El empresario de la noche y gastronómico canadiense Charles Khabouth dio la orden de quitar los pequeños mini bar de las habitaciones y los reemplazó con barras de bar de madera, dotado de botellas de 375 ml de vodka Belvedere y Kettle One, cognac Hennessy y gin Tanqueray, que no tienen el sobrecargo que se espera en cualquier habitación.

Y si a algún huésped se queda con sed, en las suites de dos plantas hay dos barras, una en la cocina y otra en la habitación superior. Por supuesto, si falta hielo, olivas o cerezas, el servicio de concierge lo acerca en segundos.