El hotel que desaparece bajo un desierto mexicano

Este es el hotel camuflado en el desierto. Imagen: Sordo Madaleno Arquitectos.

El hotel que desaparece bajo un desierto mexicano

El innovador Chablé Hotel & Resort lleva la sostenibilidad a un nuevo nivel con un complejo que se mimetiza con el paisaje de Baja California

Mar Nuevo

Madrid

19/11/2019 - 13:45h

Como surgido del centro de la tierra, con un innovador diseño que reproduce la topografía del terreno y que se inspira en las laderas de las colinas y las olas del mar. Así es el nuevo hotel del exclusivo grupo Chablé, que apuesta por la originalidad arquitectónica para sacar ventaja a lo que para otros solo serían inconvenientes.

Es el caso del paisaje desértico de Baja California Sur, en el norte de México, donde abrirá sus puertas el próximo complejo de ultralujo de la compañía, que cuenta ya con dos resorts cerca de Mérida y Chocholá, el primero en medio de la jungla maya y con un impresionante cenote-spa subterráneo y la costa caribeña de la Riviera Maya respectivamente.

Chablé Resorts diseña complejos a la medida de los lugares donde se ubican, como el de Maroma, que cuenta con un spa en un cenote subterráneo

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Chablé Mar de Cortés

Repitiendo su fórmula de éxito, que pasa justamente por diseñar complejos a la medida de los lugares que los acogerán -y que, por ello, no funcionarían en ninguna otra ubicación- la firma encargó al estudio Sordo Madaleno Arquitectos el diseño del nuevo hotel, encajonado entre dos colinas pero con un frente a una playa virgen al norte de La Paz.

Chablé Sea of Cortez. Imagen: Sordo Magdaleno Arquitectos.
Las villas salpican las laderas de las colinas y descienden suavemente por la pendiente. Imagen: Sordo Magdaleno Arquitectos.

La playa, las vistas al océano desde las alturas y el acceso a la carretera principal de La Paz, así como a las grandes reservas biológicas de la zona, que lo convierten en un destino perfecto para practicar ecoturismo, eran las ventajas del terreno, de casi 65.000 m2.

Lo desértico del paisaje, sin apenas vegetación, la exigencia de que cada habitación contase con vistas al mar y la limitación del terreno, los principales desafíos para un complejo que debía contar con 50 habitaciones -las más pequeñas de 120 m2-, un gran spa, restaurante, piscina frente al mar y espacio para eventos y para oficinas.

El hotel que surge de la tierra

El estudio optó por colocar la mitad de las habitaciones en cada una de las laderas de las colinas, todas con vistas directas al océano, con el lobby y el spa en un espacio central y los espacios administrativos en dirección a la carretera.

Chablé Mar de Cortés. Imagen: Sordo Madaleno Arquitectos.
Chablé Mar de Cortés. Imagen: Sordo Madaleno Arquitectos.

Las habitaciones y villas se ramifican así de forma paralela a la pendiente de las colinas, con ángulos de 23 grados que garantizan la visibilidad pero también la privacidad respecto a otras habitaciones.

Estarán cubiertas por superficies onduladas que las integran totalmente en el paisaje y que, juntas, parecen formar una gran cubierta orgánica que va formando oscilaciones  de modo que son “techo, muro y camino de acceso a la vez” señala Fernando Sordo Madaleno de Haro.

Se trata, pues de un concepto a medio camino entre el paisaje y arquitectura: “es arquitectura como paisaje y paisaje como arquitectura”, apunta su responsable.

Piscina y jardín privados

Los ondulantes senderos entre cada una de las unidades desembocan en piscinas privadas y pequeños jardines. Por su parte, el hall principal se eleva suavemente para abrirse al océano mientras que el área junto a la playa se inclina suavemente hacia el mar, cuya inmensidad se ve interrumpida por solitarios yates y buceadores en busca de tiburones ballena.

Las habitaciones, de tres tamaños diferentes, contarán con una decoración artesanal a cargo de la diseñadora de interiores mexicana Paulina Morán. Se espera que el resort abra sus puertas en 2021.

Chablé Sea of Cortez. Imagen: Sordo Madaleno Arquitectos.
Diseño del spa del nuevo resort. Imagen: Sordo Madaleno Arquitectos.