Los hoteleros reaccionan contra las demandas falsas de turistas británicos

Dos turistas británicos.

Los hoteleros reaccionan contra las demandas falsas de turistas británicos

Los establecimientos advierten que las reclamaciones pueden acarrear penas de prisión y inician un seguimiento de las comidas y bebidas de algunos huéspedes

Equipo Cerodosbé

BARCELONA

20/10/2016 - 17:22h

El sol y playa se ha topado este verano con una artimaña sorprendente: Los abogados británicos animan a sus compatriotas a presentar demandas falsas contra los establecimientos por intoxicaciones alimentarias para recuperar el coste de la estancia.

La metodología, como ya explicó Cerodosbé, es simple: los turistas reclaman a los turoperadores por daños que jamás ocurrieron. Ante las quejas, el intermediario carga el importe de la estancia al hotel y lo reembolsa al viajero en la mayoría de casos. La cantidad estafada supera siempre la del importe de la estancia, ya que también se abonan costas de abogados que en ocasiones se acercan a los 6.000 euros.

Los cálculos elevan hasta 60 millones de euros el daño producido por estas prácticas. Así, Nuria Montes, secretaria general de Hosbec --la patronal turística de Benidorm--, lamenta que la regulación británica es "tremendamente injusta y desproporcionada", pues no exige al demandante probar la cantidad exacta del perjuicio.

Los hoteleros españoles han empezado a realizar un seguimiento de las comidas y bebidas de los clientes ante la oleada de demandas

Las reclamaciones fraudulentas se limitan al mercado británico. Por ello, los hoteleros de Benidorm y Canarias instan a sus socios del archipiélago a que presionen al Gobierno para una modificación de las leyes. La mayor asociación turística del país, ABTA, ha asegurado que se reunirá con las autoridades para solventar al problema. Además, ha culpado a las agresivas campañas de algunos bufetes de abogados del caos actual.

Sin embargo, los establecimientos costeros ya han empezado a tomar medidas. La primera, realizar un seguimiento de las comidas y bebidas de algunos clientes para comprobar si los patrones de consumo son compatibles con las causas alegadas en las reclamaciones por intoxicación alimentaria.

Por otro lado, los trabajadores de los hoteles advierten a sus huéspedes de que las demandas fraudulentas son ilegales y podrían acabar en penas de prisión.