Cien años del hotel que une lujo y tradición

El hotel Majestic se encuentra en Paseo de Gràcia, la milla de oro de Barcelona.

Cien años del hotel que une lujo y tradición

El Hotel Majestic de Barcelona cumple un siglo de vida manteniendo la esencia de la empresa familiar

El Majestic Hotel & Spa de Barcelona cumple un siglo de vida, pero nadie sabe la fecha exacta en que abrió sus puertas. En los documentos figura que la sociedad del Majestic Hotel Inglaterra, de Martín Casals, se registró el 5 de abril de 1918, pero se supone que la apertura fue entre el 26 y el 28 de abril de ese año.

Más allá del rigor cronológico, el hotel del Paseo de Gràcia celebra que en sus cien años pudo mantener su independencia económica y societaria, sin caer en los cantos de sirena de grandes cadenas y fondos de inversión que intentaron comprar el establecimiento.

Un siglo de independencia

La razón es el fuerte vínculo entre la familia Soldevila-Casals y el establecimiento. Los actuales propietarios nacieron y se criaron en la novena planta, hasta que tras el fallecimiento de sus padres Olegario Soldevila y María Esperanza Casal, cedieron las habitaciones para que se integre al hotel, que ya tenía su fisonomía actual tras la absorción de una propiedad vecina en la calle Valencia.

Los actuales propietarios del Majestic, la familia Soldevila-Casals, nacieron y se criaron en la novena planta del hotel

El hotel “tuvo sus altos y sus bajos”, describe Santiago Martín, a cargo de las relaciones públicas de la empresa. En la Guerra Civil fue intervenido y funcionó como hotel para corresponsales extranjeros. Ernest Hemingway, Frank Cappa, Antonio Machado, Federico García Lorca y otras personalidades pasaron antes, durante o después del conflicto, una lista que se extiende a Joan Miró, Pablo Picasso, la reina Victoria Eugenia y un largo etcétera.

Penthouse Paseo de Gracia Majestic Hotel & Spa Barcelona 8
Penthouse del Hotel Majestic.

Las tentativas de compra

En los años 70 estuvo a un paso de ser comprado por grupos hoteleros internacionales, en medio de una crisis financiera, pero la familia decidió seguir adelante.

Como en la crisis más reciente. Entre 2009 y 2010, que en vez de poner el hotel en venta, los propietarios decidieron emprender una ambiciosa reforma de 30 millones de euros para que el hotel mantenga su prestigio clásico pero readaptado al siglo XXI.

En el escalón superior

Uno de los cambios más importantes fue reducir el número de habitaciones a 271, y gracias a la alianza con The Leading Hotels of the World, el Majestic se reposicionó a un escalón superior en el segmento del lujo (su categoría es cinco estrellas GL), en un mercado donde comparte un póker de cuatro establecimientos emblemáticos: el Arts, el Palace y el Mandarin Oriental.

Ampliación del grupo

La familia Soldevila-Casals extendió su experiencia en el sector y con el Majestic Hotel Group cuenta con los hoteles Murmuri, Midmost, Denit y Sant Francesc (en Palma de Mallorca), las residencias del Majestic y el Murmuri, los restaurantes Petit Comité y Passatge del Murmuri.

Además gestiona los hoteles MiM en Ibiza y Sitges, que pertenecen al futbolista Leo Messi.

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Cena privada en el restaurante del Majestic.

Un año de festejos

Entre los festejos del siglo de vida, que se prolongarán durante todo el año, se presentará un menú centenario creado por el chef Nando Jubany (una estrella Michelin) y se editará un catálogo con las más de 1.000 obras de arte que decoran sus pasillos y habitaciones.

También se presentará un libro con la historia del hotel, y una cena en homenaje a Joan Miró ayudará a restaurar ‘El tapiz de la fundación’.

El recuerdo del pianista

En el bar donde impera el mármol era recordada la figura de Joan Grau, el ‘pianista del Majestic’ recordado por las generaciones de turistas, empresarios, políticos y artistas que pasaron (y pasan) para tomar una copa, socializar, ver y ser visto.

Tras su fallecimiento, para no apagar la llama de su recuerdo, la dirección del hotel acordó con el Taller de Músics que periódicamente un pianista volvería a llenar el salón con sus notas musicales. Y la tradición sigue en marcha.

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Vistas desde la terraza del Majestic.