Intrahistoria del frustado acuerdo entre Husa y el fondo Victory Turnaround

Intrahistoria del frustado acuerdo entre Husa y el fondo Victory Turnaround

Las exigencias sobre varios establecimientos decantaron a Gaspart por el pacto con Park Street Advisors

Gabriel Trindade

Barcelona

23/01/2015 - 20:52h

El presidente de Husa, Joan Gaspart.
Husa se prepara para salir del concurso de acreedores. El acuerdo con el fondo británico Park Street Advisors que se debe sellar en las próximas semanas ha sido clave. El calendario fijado por la administración concursal y el juez mercantil número 3 de Barcelona, José María Seijo, señala que Joan Gaspart debería alcanzar el convenio con los acreedores y retomar las riendas de la firma sobre Semana Santa.

Pero la historia pudo ser otra. Husa negoció hasta último momento con otros partners. Entre ellos, el fondo Victory Turnaround, especializado en reflotar a empresas en problemas. La compañía ya había protagonizado otras operaciones de envergadura en Barcelona, como cuando entró junto a Cobega en el accionariado de Cacaolat. El fondo busca el rédito inmediato. Salió de la operación a los pocos años al vender su porcentaje minoritario a sus socios.

Había sintonía entre ambas partes. No obstante, un punto fue determinante para dejar el acuerdo en papel mojado. Victory Tournaround se empeñó en que la gestión de dos de los establecimientos estrella de la familia Gaspart, que no se encontraban en situación concursal, debían acabar bajo su mando: el hotel Florida y el Miramar, ambos cinco estrellas Gran Lujo y no incluídos en el concurso. El fondo quería un operador internacional para sacar más provecho de ellos.

El primero se encuentra en la montaña del Tibidabo y cuenta con una larga tradición en la ciudad. Fue construido en 1924 y por sus habitaciones han pasado grandes personalidades mundiales de la talla de Ernest Hemingway James Stewart. En la actualidad, se trata de un hotel boutique. El establecimiento permanece bajo gestión de la familia Gaspart, aunque no bajo la enseña de Husa.

Por su parte, el Miramar se establece en un palacete también construido en la década de los 20. Tras unos años abandonado, en 2006, gracias a la restauración realizada por el arquitecto Óscar Tusquets, el palacio recuperó toda su elegancia original. Como el Florida, la gestión permanece con los Gaspart, pero no con la marca familiar.

Finalmente, Husa decidió no aceptar el trato. Fuentes cercanas a las negociaciones indican que se valoró la rentabilidad del establecimiento. Además, también se consideró que la familia de hoteleros ya había perdido suficientes posiciones en Barcelona con el traspaso del hotel Juan Carlos I y el Palace a otros operadores.