La cadena High Tech Hotels & Resorts releva a su cúpula directiva

La cadena High Tech Hotels & Resorts releva a su cúpula directiva

La empresa ha nombrado a Javier Carretero nuevo presidente, en sustitución de Gonzalo de Rivera

Estefania Oliver

Barcelona

06/02/2015 - 21:30h

Imágenes de algunos hoteles de la cadena High Tech
Las altas esferas de la cadena High Tech Hotel & Resorts, que gestiona una treintena de establecimientos bajo la marca comercial Petit Palace, andan revueltas.

El accionariado de la compañía se divide en tres partes: una bajo mando de Dinamia Capital Privado --cuyo principal accionista es el inversor catalán con residencia en Suiza, Ricardo Portabella, con una fortuna personal según Forbes que supera los 1.000 millones de euros-- otra N 1 Private Equite Fund I y una última que controla el equipo directivo de Hight Tech Hotels.

Hasta ahora, la presidencia de la cadena la ocupaba Gonzalo de Rivera, consejero delegado de N 1 Mercapital, absorbida por Dinamia, y que, según apuntan fuentes de la cadena hotelera, ha dejado el cargo al no llegar a un acuerdo con la compañía.

En su lugar se ha nombrado a Javier Carretero, actual director general de la Cámara de Comercio de España, así como consejero y miembro del comité de auditorías y nombramientos de Dinamia, según se desprende de su currículo on line.

Proyecto inicial

El nuevo presidente contará con Alfonso Castellano en su equipo. El número dos de esta cadena hotelera cuenta con una amplia experiencia en el sector. Antes de aterrizar en High Tech Hoteles & Resorts fue CEO de Innwise, una empresa que gestiona la reputación on line de los hoteles.

Castellano llegó a High Tech Hotels & Resorts a finales de 2013, cuando uno de los fundadores de la compañía, Antonio Fernández Casado, dimitió porque entendía que la cadena se había alejado demasiado del proyecto inicial.

Un negocio en pérdidas

Hace un año, High Tech Hotels reducía el capital en casi tres millones de euros para restablecer el equilibrio de su patrimonio. El motivo principal eran las pérdidas que arrastraba de años anteriores. En concreto, entre 2010 y 2012, los números rojos ascendían hasta los 10 millones de euros.