Los mejores hoteles de la Patagonia para amantes del diseño

El Llao Llao, en Bariloche, es uno de los hoteles más exclusivos de la Patagonia.

Los mejores hoteles de la Patagonia para amantes del diseño

En los puntos turísticos de la Patagonia argentina y chilena se presentan estos hoteles de vanguardia o que recuperan la arquitectura tradicional

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

12/02/2019 - 18:17h

Esta es la época ideal para viajar a la Patagonia. Ese territorio de distancias inabarcables y soledades, que se despliega en el sur de Argentina y Chile, cuenta con hoteles de alta categoría que enamoran a los apasionados por el diseño.

Con temperaturas que llegan a los 25 grados en Bariloche o de 15 grados en Torres del Paine, el verano austral es una época en que se pueden disfrutar de los cerros nevados, los glaciares que caen con ruidos de trueno y los húmedos bosques andinos al borde de precipicios sobre gigantescos lagos de aguas profundas.

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Algunos de estos hoteles presentan diseños vanguardistas. Otros recurren a una estética más tradicional. Elementos de la naturaleza como la madera y la piedra son claves en sus construcciones, mientras que los interiores destilan elegancia y comodidad.

singular patagonia

5 Singular Patagonia -- Puerto Natales (Chile)


La historia de la conquista económica chilena de la región se sintetiza en el Singular Patagonia. Un centenario frigorífico de ladrillos levantado en 1915 fue reformado en un exclusivo eco-hotel de 57 habitaciones, que tiene el detalle de un funicular que llega hasta la entrada del edificio.
Las habitaciones mantienen un estilo eduardiano, con escritorios de caoba, lámparas de latón, y vistas de impacto sobre un lago glaciar y los cerros de nieves perpetuas.

eolo

4 Eolo -- El Calafate (Argentina)


Tiene lógica que este hotel lleve el nombre del dios griego del viento, porque en este rincón de la Patagonia, cerca del Lago Argentino, la presencia eólica es constante.
El hotel Eolo fue construido en un diseño inspirado en las casas rurales, los cascos de estancia de techo y paredes de zinc, con interiores de colores suaves y antiguas fotografías de tono sepia.
Los edredones, la tapicería de cuero, las mantas de oveja, la vajilla de cerámica y la madera en muebles rústicos y pesados dan un bienvenido toque de tradición.
Desde el hotel se organizan excursiones a los glaciares de la región, uno de los espectáculos naturales que hay que ver.

el casco

3 El Casco -- Bariloche (Argentina)


El Casco repite la historia de un hotel abandonado que resurgió como un establecimiento de lujo. Su nuevo dueño, el coleccionista Ignacio Gutiérrez Zaldívar, dotó al lugar de 33 habitaciones de más de 400 piezas de arte moderno, desde pinturas para los pasillos y dormitorios a esculturas en los jardines.
El hotel mantiene su concepción original de hotel moderno, lo que se logra con una decoración sin estridencias. El restaurante tiene una recomendada vista de 180 grados sobre el lago Nahuel Huapi, con una bodega abundante en vinos de la región y de Mendoza

tierra patagonia

2 Tierra Patagonia Hotel Spa -- Torres del Paine (Chile)


Este lodge ubicado en la soledad de los parajes patagónicos, a una hora de Puerto Natales, presenta un diseño ondulado, que se integra con el entorno.
Al borde del lago Sarmiento y frente a las escarpadas cumbres de las Torres del Paine, el Tierra Patagonia Hotel Spa está íntegramente construido en madera de hayas y lengas, materiales que también se utilizan para los muebles que decoran las 40 estancias.
Los amplios ventanales permiten que la luz solar invada todos los rincones, decorados con cueros de vaca, mantas de ovejas y chimeneas con leños encendidos casi todo el año.

LlaoLLao interior

1 Llao Llao Hotel & Resort -- Bariloche (Argentina)


Construido en 1939, el Llao Llao tiene una ubicación imposible de mejorar: en medio de un estrecho que separa el gigantesco lago Nahuel Huapi con el lago Moreno, es uno de los iconos de Bariloche, al borde de los Andes.
Durante décadas fue el hotel más lujoso de Argentina, y tras un período de decadencia, en 1991 resurgió con su prestigio recuperado.
Su diseño tradicional de piedra y madera se mantiene en el edificio más antiguo, con muebles de algarrobo, lámparas con astas de ciervo y grandes sillones de cuero. En tanto en las alas más modernas tienen habitaciones más minimalistas pero igual de elegantes.
El edificio cuenta con amplios balcones para contemplar el paisaje montañoso, y al borde del lago Moreno se encuentra un campo de golf.