The Serras, el gran lujo informal

The Serras, el gran lujo informal

Paula Ferrer

en Barcelona

12/02/2015 - 13:35h

Vista nocturna de la terraza de The Serras, frente al puerto

La familia Serra ha abierto su primer hotel y lo ha hecho en un segmento desconocido en Barcelona: el gran lujo, de cinco estrellas, sin oropeles, cómodo e informal. Precisamente, así se llama su restaurante –El informal- que dirige Marc Gascons, el cocinero de Els Tinars de Llagostera, instalado en los bajos del edificio.

Forma parte de Design Hoteles, un club entre cuyos integrantes conviven establecimientos de todo el mundo de altísimo nivel, pero concebidos como lugares de máxima comodidad con dos objetivos fundamentales. Que el lujo no incomode a los huéspedes, sino que les facilite la vida; y que el descanso esté garantizado.

Ambiente distendido

Para cumplir con el primer propósito, The Serras está decorado con colores claros y cálidos; el uso de la madera está limitado a los suelos y a las mesas, pero lejos de aquellos tonos oscuros del empaque y la nobleza. Las medidas del hotel --un edificio construido por el arquitecto Francesc Daniel Molina, autor de la plaza Reial, en el paseo de Colón-- son las adecuadas para la fórmula.

Para facilitar el descanso, las habitaciones están aisladas del exterior por una cerrajería de PVC de la máxima calidad y del interior por una puerta de diez centímetros, con un doble amortiguador del ruido en el marco del estilo de las de los automóviles. Para facilitar el sueño, los mejores colchones del mundo, los Vi-Spring que utiliza la familia real británica.

Bañera

El precio medio de una habitación a lo largo de todo el año ronda los 300 euros. Las más caras son las suites que dan al puerto, y que están equipadas con una bañera frente a la ventana, lo que permite disfrutar a la vez de las vistas y del baño. Lujo máximo.

Para complementar su oferta, la familia Serra ha montado El informal, un restaurante servido por un estrella Michelin y abierto todo el día. Mesas de grueso sobre de madera barnizada, sin mantel y con unas pequeñas servilletas de tela. El precio de una comida se mueve en torno a los 40 euros.

Un menú sugerente

Marc Gascons ofreció el miércoles un menú degustación de la sugerente carta de su nuevo local. Unos aperitivos de coca de roast beef con queso parmesano y trufa negra, además de unas minialcachofas salteadas. Después, dos entrantes de sus especialidades: los ñoquis con mantequilla y trufa y el caneloncito de pollo con setas.

Y otros de sus segundos clásicos servidos como platillos: lomo de rodaballo con pil pil y puerros asados, más espalda de cabritillo a la brasa. El helado de ginc tonic Bombay Saphire y el suavísimo flan de queso coronaron la muestra. El café, Nespresso; el mismo que se puede tomar en las habitaciones y que ya va incluido en el precio del alojamiento.

Para acompañar el estreno de su nuevo restaurante, el chef eligió dos estupendos vinos del país: un chardonnay de la Conca de Barberà y un cabernet sauvignon, con sirah y merlot del Pla de Bages.