Un cinco estrellas para eclipsar la 'luz roja' de Tailandia

Un cinco estrellas para eclipsar la 'luz roja' de Tailandia

Un nuevo hotel ‘premium’ alenta el cambio en Pattaya, capital mundial del turismo sexual

Ignasi Jorro

Barcelona

05/12/2013 - 19:13h

Recreación del interior del hotel
Pattaya intenta sacudirse su mala reputación. No en vano, este resort costero en el sur de Tailandia tiene el distrito rojo más largo del mundo, y una tasa de visitantes masculinos un 8% superior a la de los países vecinos. Ahora, un nuevo hotel alienta a las autoridades del lugar, que capitanean un ambicioso plan para transformar la ciudad.
      
 
La población se está convirtiendo en un destino familiar
 
El Centara Modus Resort Pattaya abrió sus puertas el pasado domingo. Situado en la playa en Wong Amat, en el norte de la ciudad, este cinco estrellas presume de tener “el único acceso directo a una zona de baños” de toda la planta hotelera local.

El alojamiento consta de 231 habitaciones decoradas por el arquitecto tailandés Ratchavit Namthep, con vistas a la bahía del famoso Santuario de la Verdad. Con todo, lo que hace diferente al Modus Resort es su condición de estandarte del cambio.

Lavado de cara

“Desde hace diez años, Pattaya se ha vuelto un destino mucho más familiar”, ha explicado a ETN Panus Jureeratana, director del hotel. “No vamos a negar que tenemos un distrito rojo, pero es cierto que también hay otros muchos lugares encantadores en la ciudad”, ha añadido.

Esta precisamente la estrategia del gobierno local y operadores turísticos. Ambos cooperan para lanzar productos como el Pattaya International Music Festival, uno de los mayores todo Asia, o una bienal de arte del próximo año.
En el plano urbanístico, el ayuntamiento dio luz verde al centro comercial CentralFestival Pattaya Beach en 2009, y el primer Hilton de la localidad vino a su rebufo un año después. Un nuevo puerto deportivo en un atolón y el proyecto de un monorail completarán el lavado de cara en este destino de playa.

Resultados


Así, aunque la ciudad aún averguenza de su calle roja de kilómetro y medio de longitud, mira a nuevos horizontes. “No es fácil transformar a una prostituta en monja, ni hacerlo en poco tiempo”, declaró el comisionado de turismo de la ciudad al semanal Turkish Weekly recientemente.

De momento, las legiones de turistas europeos y norteamericanos de segmento low cost y orientados al ocio han menguado. En su lugar, Pattaya recibe ahora a más acaudalados visitantes chinos, rusos, iraníes o indios, que sumaron más de dos millones el pasado año.