Uber insiste en disfrazarse de Blablacar en España

El responsable de Uber en España, Carles Lloret, durante un curso en Santander, en junio. EFE/ Pedro Puente Hoyos

Uber insiste en disfrazarse de Blablacar en España

La tecnológica reclama que se le permita transportar a más de un pasajero en su servicio UberX, el único modelo bajo el que opera en territorio español

El discurso según el cual Uber sigue siendo una joven empresa emergente que aspira a acabar con la congestión en las grandes ciudades resulta desde hace tiempo poco creíble. Tras su última y millonaria ronda de financiación, la multinacional estadounidense alcanzó una teórica valoración (no cotiza en bolsa) de 62.500 millones de dólares. Una cifra astronómica, mayor que la de gigantes del motor como General Motors o Ford, que sin embargo es discutida por algunos.

En España las cosas no han sido fáciles para Uber. Tras una larga suspensión de actividad por no ajustarse a la legislación nacional, la compañía de transporte urbano volvió a las calles hace ahora seis meses. Lo hizo sin embargo bajo una nueva y única fórmula: UberX, una flota de vehículos con conductores profesionales y con licencia VTC.

Esta restricción, bajo la que también funciona la española Cabify, incomoda sobremanera a Uber, empeñada en dotar de una mínima rentabilidad a su negocio (en la primera mitad del año perdió, a nivel global, 1.270 millones de dólares). Para ello, la marca española de Uber aspira a una modificación de la actual ley de servicios de arrendamiento con conductor, que impide a estos coches transportar a más de un pasajero (carpooling, según el término en inglés).

Uber solicita que se cambie la actual ley de servicios de alquiler de coche con conductor, que impide llevar a más de un pasajero 

Aprovechando el final del verano y con la excusa de hacer balance sobre la iniciativa línea U –un servicio que cubre el trayecto de la línea 1 del metro de Madrid, en obras desde junio--, la compañía ha hecho pública una “encuesta sobre movilidad” en la capital española. Bajo las cifras expuestas, un mensaje claro a los legisladores: si no podemos ahorrarnos las licencias VTC, al menos dejadnos llevar a varios clientes en nuestros coches. Una especie de Blablacar pero sin ser entre particulares.

Del informe presentado, varios datos interesantes. De los 2.098 usuarios de Uber entrevistados, un 45% usa la aplicación para complementar sus trayectos en transporte público. Mientras que un 18% la utiliza para trasladarse y conectar con las estaciones de tren, metro o autobús.

También, una tendencia poco sorprendente: son muchos más (21%) los que optan por servicios de vehículo con conductor (Uber, Cabify) para los trayectos en tiempo de ocio, que los que lo hacen para ir o volver al trabajo (menos del 3%).  

Dos de cada diez clientes de Uber en España utiliza la aplicación para trasladarse y conectar con las estaciones del transporte público

La valoración de estas cifras por la tecnológica es elocuente. “Además de la disponibilidad, una de las principales razones por la que los usuarios no usan más el servicio de Uber es el precio. Si se levantara la prohibición sobre el ‘carpooling’ (…), los usuarios españoles podrían pagar un 25% menos por su transporte”. Este último cálculo, Uber lo realiza según la comparación de los precios de ambos servicios (UberX y UberPOOL) en Londres, donde sí está permitida esta última modalidad.