De las perlas del neolítico a Dior: así cambió el lujo en 10.000 años

La muestra de Abu Dabi reflexiona sobre qué se entiende por lujo en la historia. La muestra presenta 350 objetos de lujo en 10.000 años de historia. Foto: Louvre de Abu Dabi.

De las perlas del neolítico a Dior: así cambió el lujo en 10.000 años

La exposición ’10.000 años de lujo’, del Louvre de Abu Dabi, permite explorar cómo el sentido de exclusividad acompañó a la humanidad

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

13/11/2019 - 12:09h

El lujo no es para nada nuevo. Sus orígenes se pueden rastrear en una perla de 8.000 años de antigüedad, en un recorrido por los artículos que han definido el sentido de exclusividad en la historia. De eso se trata la muestra “10.000 años de lujo”, que presenta el Louvre de Abu Dabi hasta el 18 de febrero.

Ese objeto precioso, llamado la Perla de Abu Dabi, sugiere que la población neolítica de Marawah, una isla frente a los Emiratos Árabes Unidos, los usaba no solo como elemento de coquetería sino como moneda de intercambio con otras culturas.

Más de 350 objetos pero ningún coche.

A través de 12 salas este museo despliega 350 objetos organizados por el Museo de Artes Decorativos de Francia, en colaboración con la agencia France-Muséums.

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Allí se pueden ver prendas de vestir, joyas, obras de arte, muebles y artículos de diseño encuadrados, en forma muy genérica, bajo el paraguas del lujo. Eso sí: por criterios de exposición y por razones de espacio, no hay ningún Rolls-Royce, ni Ferrari ni ningún coche de alta gama.

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Joyas elaboradas por las culturas árabes en la muestra de Abu Dabi. Foto: Louvre de Abu Dabi.

El lujo de ayer a hoy

La exposición permite reflexionar sobre qué se consideraba como artículo de lujo en la historia: se pueden ver elaboradas alfombras Mamluk egipcias del siglo XV, collares de perlas de la realeza árabe, pinturas renacentistas, cerámicas japonesas, porcelanas chinas, así como diseños textiles, de joya y accesorios firmados por Balenciaga, Dior, Chanel, Louis Vuitton, Karl Lagerfeld, Maison Schiaparelli, Yves Saint Laurent y Hermès.

Para el comisario de la exposición de Abu Dabi, si un artículo se fabrica rápidamente, no se puede considerar de lujo

“Todo lo que se fabrica rápidamente no es lujo”, define Olivier Gabet, director del Museo de Artes Decorativas y comisario de la exposición.

Por ello la muestra pone el foco en la producción artesanal y la selección de materiales para que un objeto pueda subir al panteón de la exclusividad.

La muestra presenta 350 objetos de lujo en 10.000 años de historia. Foto: Louvre de Abu Dabi.
La muestra presenta 350 objetos de lujo en 10.000 años de historia. Foto: Louvre de Abu Dabi.

A través de la historia

Las joyas, sedas y materiales exóticos primaban en los intercambios comerciales entre Europa y Oriente en la Edad Media, objetos que cambiaron de registro en los siglos XVII y XVIII con París como la meca de la exclusividad.

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Para recrear esos años la muestra reproduce una boutique de la capital francesa en el 1700, enseñando cómo un marchand-mercier (comerciantes de arte y mecenas) ofrecían sus artículos a nobles y burgueses.

La llegada de la Revolución Industrial y la difusión de movimientos como el art-decó y el art-nouveau replantearon al sector, donde la producción en masa chocaba con los criterios clásicos de lujo.

El lujo más allá de los objetos

Pero también hay un sentido del lujo que no tiene que ver con los objetos tangibles. La muestra del Louvre de Abu Dabi invita a sentir la experiencia de la Nube de perfumes creada por la experta en aromas de Cartier, Mathilde Laurent.

Se trata de una escalera en un cubículo de cristal, donde a un par de metros del suelo el visitante es invadido por una nube con fragancias.

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La nube de perfumes, una experiencia sensorial inédita. Foto: Louvre de Abu Dabi.

La realización de pequeños conciertos aporta otra reflexión: la música es un lujo que también hay que disfrutar.

Pero una de las formas más originales de debatir el sentido de esta palabra es el único artículo expuesto en la última sala: un reloj de arena pero con oro en su interior, creado por el diseñador Marc Newson. La idea es que, en el siglo XXI, el tiempo es un lujo que el planeta no se puede permitir dejar de lado.