25 grandes chefs trasladan a los platos obras maestras de la pintura

Roberto Martínez Foronda - Salvador Dalí, Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un instante antes del despertar, 1944.

25 grandes chefs trasladan a los platos obras maestras de la pintura

Arte y cocina se funden en un recetario del Museo Thyssen que incluye 25 platos de otros tantos chefs que ofrecen un viaje a través del gusto y la estética

¿A qué sabe un cuadro? ¿Es posible trasladar a un plato las emociones que provoca el arte? Un total de 25 grandes chefs españoles han recorrido las salas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza buscando inspiración en grandes obras maestras de la pintura que después han plasmado en una receta original.

El resultado es una exclusiva publicación que ahonda en la relación entre arte y gastronomía, pero también un sorprendente viaje a través del gusto, entendido como sentido y como estética.

El interés del Thyssen por el mundo que rodea a la cocina no es nuevo: ya ofrece un recorrido gastronómico a través de algunas de las obras de su colección permanente y cuenta con una línea de productos gastronómicos propia

Aduriz, Juan Mari y Elena Arzak, Carme Ruscalleda, Martín Berasategui, Quique Dacosta, Diego Guerrero, Sacha Hormaechea, Ángel León, Paco Torreblanca, Oriol Balaguer y Samy Alí son algunos de los chefs participantes en este experimento, que lleva un paso adelante el diálogo entre arte y cocina.

Quique Dacosta – Max Beckmann, Quappi con suéter rosa, 1932 1934.
Quique Dacosta – Max Beckmann, Quappi con suéter rosa, 1932-1934.

La cocina y el arte o el arte de la cocina

El interés del Thyssen por el mundo que rodea a la cocina no es nuevo; entre sus iniciativa en la materia se cuentan un recorrido gastronómico a través de algunas de las obras de su colección permanente así como una línea de productos –Delicathyssen- con aceite, chocolates, vino o conservas de calidad.

Ahora da un paso más con la realización de una publicación de carácter culinario en la que los 25 chefs participantes realizan una receta sobre una obra concreta, buscando una inspiración que toma forma a través del tema de la obra escogida, las texturas o los colores.

Juan Mari y Elena Arzak – Piet Mondrian, Composición de colores, 1931.
Juan Mari y Elena Arzak – Piet Mondrian, Composición de colores, 1931.

El experimento ha tenido como resultado “una asombrosa variedad de maneras de servir el Thyssen en la mesa”, según explica director artístico del museo, Guillermo Solana, en el prólogo del recetario.

En el recetario conviven réplicas gastronómicas de los cuadros pero también auténticas transgresiones, como el Mondrian de ostras de Juan Mari y Elena y Arzak donde juega un gran papel el color verde, rigurosamente proscrito por el artista

25 maneras de servir el Thyssen

Así, algunas de las creaciones son auténticas réplicas de los cuadros, como la de Carme Ruscalleda, que recomienda incluso un plato rectangular “para recrear con más detalle” un Moholy-Nagy, o la de Paco Torreblanca en su tarta ‘kandinskiana’.

En otras ocasiones, la afinidad se concentra en una técnica, como el ‘dripping pollockiano’ de Sacha Hormaechea, o el detalle en trompe l’oeil de la piel de tigre de un cuadro de Dalí simulada con tinta de calamar sobre láminas de boniato fritas por Roberto Martínez Foronda.

Pero también hay auténticas transgresiones, como el Mondrian de ostras de Juan Mari y Elena y Arzak donde juega un gran papel el color verde, rigurosamente proscrito por el artista –un auténtico escándalo-.

El recetario incluye un texto de cada cocinero donde explica por qué ha elegido esa obra detalla la elaboración de la receta con el listado de ingredientes, acabado y presentación

En otros casos, la conexión entre el cuadro y el plato es una traducción más libre, como el paisaje boscoso que toma forma de plato de setas en las creaciones de Víctor Arguinzoniz y Paco Morales.

Andrea Dopico  Petrus Christus, La Virgen del árbol seco, hacia 1465.
Andrea Dopico - Petrus Christus, La Virgen del árbol seco, hacia 1465.

Y es que, más allá de una conexión evidente, los cuadros producen emociones y la tarea del cocinero, como dice Samy Alí, es “trasladar emociones a sabores”.

El recetario incluye, no obstante, un texto de cada cocinero donde explica por qué ha elegido esa obra y qué elementos del cuadro le han llevado a crear ese plato y añade el detalle de la elaboración de la receta con el listado de ingredientes, acabado y presentación.