Adelson, el magnate que apuesta al caballo perdedor<br /> <br />

Adelson, el magnate que apuesta al caballo perdedor<br /> <br />

El impulsor de Eurovegas dilapida unos 50 millones de euros en las campañas de siete republicanos

David Placer

11/11/2012 - 19:44h

El magnate Sheldon Adelson, fundador del imperio Las Vegas Sands y propietario de decenas de complejos turísticos y de casinos en todo el mundo, no suele tener buen tino en sus apuestas políticas. Las últimas elecciones estadounidenses han terminado con la derrota de siete de los ocho candidatos a los que Adelson donó unos 50 millones de euros.

Además del candidato republicano, Mitt Romney, Adelson apostó por otros seis candidatos perdedores a la Cámara de Representantes, entre ellos Josh Mandell, en Ohio, George Allen en Virginia y el rabino Shmuley Boteach. El único que ganó fue Dean Heller, congresista en Las Vegas, que doblegó a la demócrata Shelley Berkley.

Las aportaciones del magnate, que tiene previsto construir el Erovegas en Madrid, lo han convertido en el mayor donante a campañas electorales de la historia en Estados Unidos, según The New York Times.

Primer error

El multimillonario de origen israelí, que años atrás financiaba a candidatos demócratas, prometió durante la campaña que estaría dispuesto a otorgar hasta 100 millones de dólares a los republicanos para evitar la reelección contra Barack Obama, a quien acusa de no dar suficiente apoyo a Israel.

Desde hace muchos años, Adelson sólo aporta recursos a candidatos republicanos. En la precampaña de ese partido, comenzó su apuesta al precandidato perdedor Newt Gingrich que se quedó en medio camino de la carrera republicana, y al que Adelson donó unos 15 millones de dólares.

La campaña más cara

Una vez asumida la derrota de Gingrich, Adelson apoyó con igual entusiasmo a Romney con donaciones directas y a través de los llamados los Super PAC (Comités de Acción Política) y organizaciones sin ánimo de lucro, que ahora no están obligadas a revelar sus fuentes de financiación.

La posibilidad de donaciones secretas ha hecho que la campaña presidencial haya sido la más cara de la historia con un coste de más de 2 mil millones de dólares. Tras conocer la victoria de Obama, un periodista noruego, preguntó a Adelson sobre su fracasada apuesta financiera a la campaña. “Es la forma que tienes de gastar el dinero. Ésta, o ser un marido judío”, respondió.