El arte de Flandes que solo se puede descubrir en bicicleta

En Flandes es posible cruzar un estanque de agua en bicicleta. Y sin mojarse. Foto: Luc Daelemans.

El arte de Flandes que solo se puede descubrir en bicicleta

En el corazón del norte de Bélgica se despliegan numerosas obras de arte ideales para los amantes del cicloturismo

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

07/05/2019 - 12:29h

Cada año la provincia de Limburgo, en la región belga de Flandes, recibe a dos millones de ciclistas. El terreno plano, la ausencia de vientos fuertes y la belleza de sus paisajes la convierten en un destino ideal para los amantes del cicloturismo. Y el añadido de obras de arte en el campo le otorgan un atractivo extra.

El más llamativo es el paseo Pedaleando a través del agua. Se trata de una pasarela de hormigón de 212 metros que divide un estanque de agua como si Moisés estuviera paseando por Bélgica.

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El sendero tiene 1,5 metros de profundidad, por lo que el ciclista transita con el agua a la altura de su pecho, mientras que los cisnes y patos lo miran con una cierta curiosidad.

En un parque de Bokrijk un sendero de hormigón divide a un estanque de agua como si Moisés estuviera paseando por Bélgica

Visto a la distancia es más divertido: en medio del espejo de agua se ven unos hombros y una cabeza que se deslizan en silencio de una punta a otra del estanque. Por supuesto que el lugar es una cita obligada para postear en Instagram.

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El sendero divide un estanque de agua. Foto: Luc Daelemans.

Recuerdos del pasado rural

Este circuito se encuentra en la reserva de De Wijers, en la zona de Bokrijk, no muy lejos de la ciudad de Genk. En ese lugar también se encuentra un jardín botánico, un arboretum y un recomendado museo al aire libre consistente en construcciones rurales, molinos y fábricas artesanales que sumergen en un auténtico viaje en el tiempo.

Pedalear entre árboles

En Limburgo hay 2.000 kilómetros de rutas ciclistas, algunas que transitan por los campos y bosques, otras que forman parte de carreteras secundarias, y algunas que llamarán la atención por lo insólitas, como la de Ciclismo en los árboles.

Así como los canarios alertaban en una mina si había gases tóxicos, en la región se plantaron miles de pinos para comprobar la resistencia del suelo por las excavaciones bajo tierra.

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Proyecto de pasarela entre los pinos.

Con esta industria ya abandonada, quedaron grandes pinos que se usarán de plataforma para construir una pasarela de 700 metros a 10 metros del suelo, que se ubicará cerca de la villa de Hechtel-Eksel, a 20 kilómetros de Bokrijk.

Opciones gastronómicas en los senderos

La invasión de los amantes de las dos ruedas es un buen negocio turístico, por lo que los viajeros podrán encontrar 117 alojamientos preparados para recibir a los ciclistas y 165 bares y cafés (muchos de ellos del tipo pop-up) ubicados en puntos estratégicos como cruce de caminos o junto a obras de arte.

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Es que a lo largo de los trayectos se van descubriendo novedosas creaciones de gran tamaño para unificar naturaleza, arte, vida sana y turismo.

El circuito de arte moderno

Por ejemplo, a dos kilómetros de la ciudad de Borgloon, la artista escocesa Aeneas Wilder creó #Sin título 158, una estructura circular de 17 metros de diámetro construida en madera tropical, que se acomoda en una suave lomada. Es posible caminar por su interior y ver el juego de la luz que se filtra entre las tablas.

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#Sin título 158, de Aeneas Wilder. Foto: Pit-Z33.

No es la única: hay nueve obras en las cercanías que invitan a ser descubiertas. Esta iniciativa se inició en 2011 a instancia de la Casa del Arte Contemporáneo Z33 y cubre un área de 20 kilómetros, que en una bicicleta se puede recorrer en cuatro horas.

Obras en medio del campo

Otra es la escultura Memento, de Wesley Meuris, una estructura de acero de 10 metros de diámetro por cinco de alto, con el piso de grava, donde hay dos pequeñas aberturas para acceder al interior.

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Memento, de Wesley Meuris. Foto: W.Meuris.

Nueve grandes obras de arte fueron creadas en la región de Bokrijk por el colectivo Z33 para combinar la cultura y la naturaleza

Puede parecer que no encaja demasiado con el paisaje, pero los efectos que da la luz del sol en el interior así como en las pulidas paredes del exterior valen la pena una visita.

La iglesia que desaparece

Cerca de la villa de Groot-Loon a la distancia parece percibirse una iglesia, pero conforme uno se acerca comprueba que las líneas del edificio se difuminan. Se trata de Doorkijkkerk (Leyendo entre líneas), realizada por los arquitectos Peterjan Gijs y Arnout van Varerenbergh.

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'Leyendo entre líneas', de Gijs Van Vaerenbergh.

Es una imitación de una iglesia construida con 100 planchas de acero, que depende del ángulo en que se la mire puede aparecer o desaparecer por arte de magia.

Dormir colgado del árbol

En un sendero cercano al castillo de Hex, colgadas de grandes árboles, hay cuatro tiendas donde es posible pasar la noche.

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Las tiendas de Tranendreef, de Dré Wapenaar. Foto: Pit-Z33

Tienen forma de pera, se necesita una escalerilla para acceder, y no parecen ser muy cómodas. Pero forman parte de la obra creada por el holandés Dré Wapenaar, que si alguien se anima, puede combinar con la cercana Naturaleza Pura, de Ardie van Bommel, que consiste en una instalación de asientos, lavatorio, baño y barbacoa, construido con las maderas que se utilizan en los cajones de fruta de la región.

Es una forma de que el arte, además de su cometido visual, también tenga una utilidad práctica. En este caso, para conocer Flandes con una bicicleta.