Una nueva forma de arte explota en Buenos Aires

La tortuga gigante es una de las muestras de arte urbano más interesantes de Buenos Aires.

Una nueva forma de arte explota en Buenos Aires

El arte urbano crece en Buenos Aires, que plasma homenajes y denuncias sociales en paredes, estaciones de metro y viviendas de la ciudad

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

02/03/2019 - 16:10h

Buenos Aires vive una explosión de arte urbano que sintoniza con iniciativas similares en otras ciudades de Latinoamérica y el mundo. En esta ruta recorremos sus barrios más emblemáticos descubriendo fascinantes murales, grafitis y pinturas que homenajean a la cultura popular pero que también sirven como canal de denuncia social.

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Si se trata de buscar un punto de partida será en el barrio de Barracas, al sur de la ciudad. Su pasado de curtiembres y talleres va dejando paso a las industrias 4.0, y también cambia su fisonomía de barrio obrero.

Las coloridas casas grises

En el pasaje Lanín, de unos 200 metros de largo, el artista Marino Santa María pintó su taller de tonos intensos, y la iniciativa gustó tanto a los vecinos que pidieron que replique su creación en sus fachadas. Así también esta explosión de color se extendió por los canteros, las luminarias y comercios cercanos.

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Pasaje Lanín

En el barrio obrero de Barracas el pasaje Lanín tiene unas 35 casas pintadas de colores intensos por un vecino artista

En este barrio el Colectivo Sullair se encargó de pintar muros de industrias y casas (con el consentimiento del propietario) y generó una corriente de arte urbano para descubrir en un paseo de un par de horas.

Arte urbano en Barracas

Entre las obras destaca el gigantesco mural de 2.000 metros cuadrados El regreso de Quinquela (Pedro de Mendoza y San Antonio), un homenaje al pintor que retrató al vecino barrio de La Boca. Dicen en Buenos Aires que es el mural más grande del mundo, realizado por Alfredo Segatori.

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Mujer con cuernos, obra de Milu Correch.

Obras como Barrabravas denuncian la violencia en el fútbol, así como la Tortuga gigante del talentoso Martín Ron alerta de la degradación de la naturaleza y Niño de la calle aspirando pegamento lo hace con la marginación social. También hay espacio para el arte por el arte, como Mujer con cuernos, obra de Milu Correch.

Colores de La Boca

En La Boca, además del mural de Omar Gasparini en Perez Galdós 96, se pueden ver otras muestras de arte urbano como el mural escenográfico (Almirante Brown 36) donde junto a vecinos del barrio saludan Diego Maradona, Carlos Gardel y el citado Quinquela Martín.

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El regreso de Quinquela, un mural de 2.000 metros cuadrados.

En Buenos Aires aseguran que el mural ‘El regreso de Quinquela’ es el más grande del mundo

De este pintor hay un mural sobre el estadio de Boca Juniors, y en el colorido sector de Caminito, con sus casas de colores intensos, hay varios murales: uno dedicado a los bomberos voluntarios y otro a las Abuelas de Plaza de Mayo.

El barrio del tango

A pocos minutos de bus se llega al barrio de San Telmo, punto para hacer una parada gastronomía en algún bodegón o en alguno de los ‘bares notables’, como el de Plaza Dorrego.

En sus calles angostas se puede ver el Mural Tanguero (Independencia y Paseo Colón), no muy lejos del Caballo en Bicicleta del español Ayrz (Independencia y Chacabuco). En el barrio está el gigantesco David, un niño recostado de mirada triste (Venezuela y Tacuarí), y el retrato del cantautor folclórico Atahualpa Yupanqui (Balcarce y San Juan).

Fileteado
Un comercio con la técnica del fileteado.

En la zona se puede visitar el Museo de la Ciudad, donde hay una muestra permanente del fileteado, la técnica de dibujar letras y cintas de colores en carruajes, buses urbanos y anuncios de comercios.

Arte bajo la tierra

En el barrio de Montserrat, lo que se conoce como el Centro de Buenos Aires, un grupo de grafiteros del Proyecto Persiana se dedica cada domingo a colorear los cerramientos de los comercios, para darle más vida a unas calles que los fines de semana quedan semi desiertas.

En la Avenida de Mayo y 9 de Julio hay un gran mural que homenajea a Astor Piazzola, el músico que revolucionó el tango en los años ’60.

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Murales de Hermenegildo Sábat homenajeando al tango. 

Para llegar al Abasto, el barrio de Carlos Gardel, cabe destacar que muchas estaciones del metro están decoradas con cerámicos que recuerdan a representantes de la cultura popular, como Mafalda (estación Catedral) o músicos de tango dibujados por el artista uruguayo Hermenegildo Sábat (túnel de la avenida 9 de Julio).

Este caricaturista también dio vida a las estaciones de la línea H, como se puede ver en la estación Humberto Primo.

El Gardel de colores

Ya en el barrio de Abasto hay que encontrar el retrato de colores de Carlos Gardel realizado por Carlos Páez Vilaró junto a otros símbolos de la ciudad.

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En estas calles, cerca del antiguo mercado devenido en centro comercial, hay casas con muestras de fileteado, y bonitos murales como Mujer en el viento (Anchorena 660).

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Retrato de Carlos Gardel.

Otros barrios

Un recorrido más extenso permitirá descubrir más muestras de arte urbano en los barrios del norte de la ciudad, como Palermo (donde hay un bonito puente de colores en la avenida Figueroa Alcorta), Colegiales, Coghlan y Villa Crespo.

La zona de Plaza Cortázar, llena de cafeterías y bares de diseño, también tiene sus paredes que rebosan de color. Con algo de suerte, se puede ver a uno de estos artistas urbanos dando rienda suelta a su creatividad.

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Arte urbano de Martín Ron.