Barcelona frena al turismo en el mercado de Santa Caterina

El famoso mosaico de colores de Santa Caterina es una obra maestra de la arquitectura.

Barcelona frena al turismo en el mercado de Santa Caterina

El mercado de Santa Caterina prohíbe la visita a grupos turísticos de más de 15 personas durante los viernes y sábados

Santa Caterina sigue los pasos de La Boquería. El mercado del barrio de Santa Pere-La Ribera prohibirá el acceso a los grupos turísticos organizados que superen las 15 personas, una medida que ya había sido puesta en marcha por el recinto de Las Ramblas.

La limitación será para los días viernes y sábado, entre las 8:00 y 20:00 horas en que funciona el mercado. Si hay un grupo organizado, que esté conducidos por un guía, no podrá entrar al recinto.

Reclamo de los comerciantes

La medida había sido solicitada por los paradistas al Instituto Municipal de Mercados de Barcelona, y lo que se quería es evitar las congestiones que se sucedían en La Boquería: en el acceso que da a Las Ramblas, se concentran un par de locales que venden frutos secos y frutas frescas en vistosos escaparates donde abunda el color y la variedad.

Esta escenografía es una pieza codiciada para las visitas turísticas, que con sus móviles en mano realizan selfies y se detienen a postear sus imágenes. Pero esto crea un cuello de botella que impedía a los vecinos el acceso al recinto, y los demás comerciantes se quejaban de las limitaciones a la circulación.

Un imán turístico en el barrio

En el caso de Santa Caterina, el Ayuntamiento de Barcelona lo suele promover como uno de los atractivos turísticos más interesantes de la Ciutat Vella más allá de la avenida Layetana, sobre todo por el impactante techo de mosaicos de colores diseñado por Toni Comella, integrante de la profunda reforma concebida por los arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue.

El Ayuntamiento quiere evitar que Santa Caterina se convierta en “la nueva Boquería” con una continua llegada de turistas

Este es el mercado más antiguo de la ciudad, construido entre 1844 y 1848. Actualmente cuenta con 60 paradas de productos frescos, además de una zona de restauración con recomendados platillos de cocina catalana.

Evitar ser la nueva Boquería

Pero tras la limitación impuesta en Las Ramblas, Santa Caterina era un imán para los turistas ávidos de descubrir mercados, por lo que se puso en marcha esta medida para evitar “que se convierta en otra Boquería”, dijeron regidor de Turismo, Comercio y Mercados Agustí Colom y la edil de Ciutat Vella Gala Pin.

Los vigilantes de seguridad no sólo vigilarán que no se cuelen las visitas guiadas, sino que también expulsarán a las personas que toqueteen la mercadería para realizar fotografías, que estén bebiendo o comiendo fuera de los puestos autorizados, o que tengan conductas incívicas como hablar a los gritos o entorpecer el paso.

¿Sant Antoni es el próximo?

Colom no descartó que una medida similar pueda ser impuesta en otros mercados de la ciudad. Si es así, el que tiene más posibilidades es el de Sant Antoni, que reabrió sus puertas en mayo tras un largo proceso de reformas que duró diez años.

Este mercado, uno de los más grandes de la ciudad, recibió un alud de visitas de vecinos pero también de numerosos turistas cuando fue reinaugurado. Precisamente el barrio de Sant Antoni experimentó un profundo cambio en los últimos años con la apertura de numerosos locales gastronómicos y tiendas de moda que lo llevaron a ser considerado como ‘la patria hipster de Barcelona’.