Budapest se sacude sus fantasmas

Budapest se sacude sus fantasmas

La capital húngara deja atrás su pasado turbio y se aúpa entre los destinos en boga en Europa

Ignasi Jorro

Barcelona

16/08/2014 - 14:13h

Las fiestas en los baños Széchenyi, símbolo de la recuperación de la ciudad.
"Majestuosa, regia y imponente". Así describen los lectores de la prestigiosa revista Conde Nast Traveller la capital húngara. Mientras, Budapest se engalana para celebrar un cuarto de siglo de recuperación de las libertades democráticas.


En efecto, un 23 de octubre hace 25 años se disolvía la República Popular Húngara y su consejo de ministros. Más de dos décadas después, la ciudad de las cadenas y cuervos exhibe nuevo poderío con cifras de vértigo: siete millones de visitantes en 2013 y mil hoteles, casi tres veces más que, por ejemplo, Barcelona.


La mayoría de ellos convergen en el distrito 5º, corazón de la ciudad en proceso de reinvención. Las calles de la rivera de Pest, antaño las más turísticas, se reinventan e innovan con la apertura de proyectos artísticos como Paloma, en la calle Kossuth Lajos.


Para los más tradicionales, la ciudad atesora gran cantidad de monumentos que han sobrevivido a la trágica historia de Budapest. Entre los más imponentes, el Palacio de Buda, el Mercado Central y la Basílica de San Esteban.


Con todo, el encanto de la capital dividida medra en los callejones donde los focos de las cámaras se apagan y la intrincada lengua magyar aturde al inglés.


Son las vías del Barrio Judío, los pubs en edificios en ruinas del Distrito 6º y la mezcolanza entre lo viejo y lo que relanza Budapest como metrópolis e idea. Como las fiestas techno en los baños termales Szechenyi, una fusión del neobarroco y los platos a 45 rpm.


Lejos de la mundanal gresca, el mapa de la ciudad de las termas lo aderezan reposados baños como los Gellert, sitos en el homónimo hotel, y los teatros que bordean al Oktogon.


Más allá de los límites de la ciudad, la calma llega en la terna de villas en la curva del Danubio: Szentendre, Visegrado y Esztergom.


Con todo, Budapest alardea del vigor de su tejido urbano, con un festival de música que ya es de los mejores de Europa y el aniversario de la recuperación democrática en ciernes.