La burbuja turística de Islandia se desinfla

Turistas en Haukadalur, el Valle de los Géiseres, uno de los sitios más visitados de Islandia.

La burbuja turística de Islandia se desinfla

El turismo en Islandia llegó a crecer el 40% hace dos años, pero el boom está llegando a su fin

España no es el único país europeo que sufre una ralentización en su crecimiento turístico: el boom de visitas a Islandia está llegando a su fin, anticipan diversos operadores del sector. Tras haber crecido un 40% hace dos años, para el 2018 se espera que el mercado tenga un incremento del 15%.

Con 340.000 habitantes, la isla del Atlántico Norte llegó a recibir más de 1,7 millones de visitas en el 2016 y 2,2 millones al año siguiente. Para este año, se espera la llegada de 2,5 millones de personas.

El motor económico de Islandia

El turismo es la principal ‘exportación’ del país, que representa al 12% del producto interno bruto y aglutina al 20% de las inversiones, según precisa un informe del Arion Bank citado por Bloomberg.

Según las previsiones del banco central islandés, el turismo dejará de ser la industria predominante para el 2019.

Para el 2018 el turismo crecerá el 15%, cuando hace dos años había llegado a un 40% de incremento

En caso de una caída en el sector turístico, el impacto puede afectar a toda la economía islandesa, entre la “oferta de mano de obra, las inversiones hoteleras, el balance de las cuentas públicas y la salud de la krona”, la moneda local, describe Gylfi Magnusson, profesor asociado de la Universidad de Islandia.

De hecho, la ralentización se siente en la marcha de la economía: tras crecer el 7,4% en el 2016, en el 2017 lo hizo un 4%.

Un informe del Banco Mundial indicó que los efectos de una moneda local fuerte entre 2014 y 2016 impulsaron la economía islandesa, pero que ahora afronta diversos frente de tormenta como el aumento en los precios del petróleo, la mayor competencia en el sector aéreo y la incertidumbre en las negociaciones por el “brexit”.

Problemas para las aerolíneas islandesas

La ralentización en el turismo llega en paralelo con las turbulencias que afrontan las aerolíneas de bajo coste que vuelan entre EEUU y Europa. Por su ubicación geográfica, el aeropuerto de Reikiavik es un hub muy apreciado por las compañías que operan en el Atlántico Norte.

Las aerolínea Wow Air e Icelandair afrontan diversos problemas por el aumento del precio del petróleo

Dos aerolíneas islandesas, Wow Air y Icelandair, no se salvan de dificultades en el horizonte: la primera tuvo que cancelar rutas a Edimburgo, Estocolmo y San Francisco durante el invierno, debido a los retrasos que tuvo por la entrega de dos nuevos A330neo.

En cuanto a Icelandair, su consejero delegado renunció hace dos meses y la compañía tuvo que pedir el auxilio de sus accionistas para que puedan cuadrar las cuentas. El año pasado había abandonado varias rutas, entre ellas la conexión entre Reikiavik y Barcelona.

Posibles consecuencias

El boom turístico de Islandia tiene consecuencias negativas, que una posible ralentización podría acomodar.

En el verano, los restaurantes y bares de Reikiavik no dan abasto y desbordan su capacidad. Los hoteles no cuentan con el número necesario de habitaciones y camas para recibir la creciente ola de turistas, por lo que un nuevo personaje ha entrado en escena: Airbnb.

Con la expansión de la plataforma de alquiler, son varios los residentes de la capital que protestan por el exceso en los incrementos de los alquileres, sobre todo los del centro histórico de la capital. El sector que hasta hace poco era el barrio preferido por estudiantes hoy está reservado casi exclusivamente para turistas de todas partes del mundo.