Chefchaouen: ¿A quién se le ocurrió pintar de azul este pueblo?

Chefchaouen, el pueblo azul del Rif que atrae a legiones de turistas. Foto: Milad Alizadeh - Unsplash

Chefchaouen: ¿A quién se le ocurrió pintar de azul este pueblo?

Chefchaouen atrae a turistas de todo el mundo que quieren descubrir lo extravagante que es un pueblo con sus casas, puertas y ventanas pintados de azul

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

30/01/2020 - 14:31h

Hace pocas semanas Pantone eligió al color ‘azul clásico’ como el elegido para el 2020. Uno de los destinos donde se lo puede encontrar es Chefchaouen, un pueblo en las montañas del Rif, en Marruecos, que sorprende a los visitantes porque sus casas están pintadas de diferentes tonalidades de este color.

Los orígenes de Chefchaouen

Este pueblo de menos de 50.000 habitantes fue fundado en 1741 por Moulay Ali Ben Moussa Ben Rached El Alami, quien se decía que era descendiente lejano de Mahoma.

En Chefchaouen hasta las macetas son azules. Foto: Rigel - Unsplash

En Chefchaouen hasta las macetas son azules. Foto: Rigel - Unsplash

Su fortaleza, conocida como la kasbah, fue construida para defenderse de los ataques portugueses, y a su alrededor creció la medina, el laberinto de callejuelas, casas y pasajes que convirtieron a esta ciudad en una escala clave en las rutas comerciales entre Fez y Tánger.

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En 1906 pasó a manos del Protectorado creado por España, hasta que en 1956 se integró al reino de Marruecos.

La influencia judía

Durante esos años la ciudad del Rif recibió una importante inmigración de refugiados judíos, que huían de la intolerancia de Europa, que se integraron a la comunidad sefardí que vivía hace siglos.

Se instalaron en el barrio conocido como Mellah, y su influencia puede haber tenido mucho que ver con la presencia cromática de Chefchaouen.

Una versión es que la población judía usó el azul por motivos religiosos, y el resto de la ciudad se apropió del color

Según Culture Trip, los judíos pintaban sus casas de azul para recordar el color que en su religión recuerda al cielo, y por ende, a un contacto más cercano con Dios. Es por esa razón que el mismo tono aparece en los mantos que se usan en las ceremonias y hasta en su bandera.

Más allá del color, Chefchaouen tiene un aire andaluz. Foto: Doran Erickson - Unsplash

Más allá del color, Chefchaouen tiene un aire andaluz. Foto: Doran Erickson - Unsplash

Otra versión es que los judíos copiaron algunas casas que estaban pintadas así desde el siglo XV, y lo convirtieron en el color de su barrio, que luego se expandió al resto de la ciudad.

El color contra los mosquitos

Hay una teoría que sugiere que el color se hizo para espantar a los mosquitos. Estos insectos anidan en el agua pero viven fuera de ella, y se pensaba que el parecido cromático con el mar los ahuyentaría.

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En realidad los mosquitos no perciben los colores, pero sí distinguen entre tonos claros y oscuros.

Lo más probable es que el resto de los residentes vieran que en el barrio judío había una menor presencia de estos insectos y creyeran que copiando el color estarían más protegidos.

Vista de Chefchaouen con el azul en la mayoría de sus casas. Foto: Heidi Kaden - Unsplash

Vista de Chefchaouen con el azul en la mayoría de sus casas. Foto: Heidi Kaden - Unsplash

Homenaje al mar

Chefchaouen está a 40 kilómetros del Mediterráneo, pero no tiene caminos directos al mar: lo más cercano es subir a Río Martin, a 70 kilómetros pasando por Tetuán.

Es muy probable que viendo la curiosidad que despertaba Chefchaouen los residentes decidieran adoptar el azul para atraer más turistas

Hay pobladores que dicen que el color representa la añoranza de un lugar cercano pero de difícil acceso por el macizo centro-occidental del Rif.

Otros precisan que es un homenaje a la cascada de Ras el-Maa, donde los primeros pobladores la usaron como fuente de agua potable.

La belleza de la ciudad azul atrae al turismo. Foto: Mehdi Faiz - Unsplash

La belleza de la ciudad azul atrae al turismo. Foto: Mehdi Faiz - Unsplash

Ante el calor

Una versión bastante aceptada es que el color se impuso como un método para conservar los hogares frescos ante el intenso calor de la región. Justamente, el azul es el color de las vestimentas de los beduinos bereber, que viven en el sur de Marruecos.

Pero aunque los lugareños no lo reconozcan, una causa muy probable es que vieron que el color azul atraía la curiosidad de los turistas, y se decidieron a explotarlo.

Quizás no haya sido el origen inicial, pero sí la razón por la que cada vez hay más casas pintadas de algún tono de azul. Y de alguna manera, sigue la tradición cromática de este país, que tiene a Marrakech como la ciudad rosa y a Fez como la blanca.