Cinco destinos que todo amante de la música debe visitar

Si decimos fado decimos barrio de Alfama. Foto: Liam Mckay | Unsplash.

Cinco destinos que todo amante de la música debe visitar

La ópera, el techno, el fado, el tango y el flamenco se convierten en parte del viaje por derecho propio en Viena, Berlín, Lisboa, Buenos Aires y Sevilla

Mar Nuevo

Madrid

28/01/2020 - 19:31h

Si hay destinos que son literatura, unidos irremisiblemente a obras que los usaron de escenario y autores que tejieron inolvidables historias entre sus calles, hay otros que son música. Lugares que no se entienden sin canciones, géneros o festivales que los han catapultado hasta el punto de convertirlos casi en sinónimos.

Es el caso del fado y Lisboa, el techno y Berlín, el flamenco y Sevilla, la ópera y Viena o el tango y Buenos Aires. Seas o no melómano, seguro que no dejas de tararear si te decides por cualquiera de ellos.

[Para leer más: Diez ciudades para descubrir las raíces musicales de EEUU]

Berlín, capital del techno

Nacido en Detroit a mediados de los años 80 -la primera vez que se hace un uso registrado de la palabra como referencia a un género musical fue en 1988 en un artículo de Stuart Cosgrove en la revista The Face-, lo cierto es que la cuna del techno en Europa es Alemania y, concretamente Berlín, donde proliferaron fiestas ilegales en sótanos y edificios abandonados y donde se creó el mítico Love Parade.

En una metrópoli tan extensa -cuenta con unos 900 bares y más de 190 clubes- aún quedan clubes de los momentos de máximo auge, como Tresor (fundado en 1991) si bien ha cambiado su ubicación original en el sótano de un viejo centro comercial por un local en el moderno barrio de Kreuzberg en 2007. También allí se gestó una alianza entre artistas de Detroit y Berlín que se traduce en colaboraciones y actuaciones frecuentes.

La fiestas se pueden alargar durante días. Foto IPSE

La fiestas se pueden alargar durante días. Foto: IPSE.

En ese mismo barrio se encuentra Chalet, un local más convencional, si bien el más conocido -y de los mejores según los expertos, es Berghain, que renació en las instalaciones de una antigua central eléctrica del originario Ostgut, en la confluencia entre Kreuzberg y Friedrichshain.

Sisyphos, Zur wilden Renate, Kater Blau y Golden Gate son otros de los más recomendados para disfrutar de música techno. Incluso después del amanecer clubes como IPSE continúan la fiesta.

Lisboa Fado

Hace tiempo que la canción tradicional portuguesa trascendió el arte para convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2011. Acompañado habitualmente por la viola y la guitarra portuguesa y con temas que abundan en la melancolía, la nostalgia, la tristeza y hasta el fatalismo, lo cierto es que Pessoa decía de él que “no es alegre ni triste [...] Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo [...] El fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también lo abandonó”.

Alfama, el barrio más antiguo de la ciudad, es también el mejor lugar para escuchar fados -familiarízate desde ya con los nombres de Ana Moura o Maria Severa, grandes fadistas-. Entre callejones estrechos surgen auténticos templos del género, como el Clube de Fado, que aprovecha su fama para elevar los precios de la cena.

Alfama es la cuna del fado. Foto Pixabay

Alfama es la cuna del fado. Foto: Pixabay

Otras opciones en la zona pasan por los restaurantes Parreirinha de Alfama, Taverna do Embuçado y Sr Fado, también con cena y espectáculo.

En el Barrio Alto se encuentra Tasco do Chico y si solo queremos la música podemos optar por Fado in Chiado, el Centro Cultural de Belém o el gran Festival Caixa Alfama, que tiene lugar en el mes de septiembre.

[Para leer más: Descubriendo Lisboa barrio a barrio]

Ópera en Viena

¿Hay alguna ópera más conocida en el mundo que la de Viena? La respuesta, claro, es no. La compañía más importante a nivel mundial tiene su sede en la ciudad que se autoproclama ‘capital de la música’. Funciones diarias en varios teatros de ópera, orquestas de excelencia, el célebre Concierto de Año Nuevo, museos y fundaciones musicales y compositores clásicos cuyo nombre quedó para siempre asociado a la ciudad como Ludwig Van Beethoven, Amadeus Mozart, Joseph Haydn o Richard Wagner son solo algunas de las razones.

La Ópera de Viena o la sala Musikverein, de la que dicen que cuenta con la mejor acústica del mundo, son algunas de las visitas imprescindibles en la ciudad.

Concierto de Año Nuevo en el Musikverein. Foto EFE

Concierto de Año Nuevo en el Musikverein. Foto: EFE.

Si no consigues entrada, no te preocupes; gracias a Oper live am Platz la Ópera Nacional de Viena ofrece retransmisiones en directo -y sillas- durante los meses de abril, mayo, junio y septiembre, así como durante la Nochevieja,

Sevilla flamenco

Cante, toque y baile son las principales facetas de este género musical típicamente andaluz que, aunque se puede disfrutar en toda la región, tiene en Sevilla uno de sus feudos.

Aunque existen muchos espectáculos típicamente para turistas, también los hay que gozan del respeto de los sevillanos, por ejemplo Casa La Anselma, El Arenal y la Flamenquería, todos en el barrio de Triana, Los Gallos, en la Plaza de Santa Cruz, el Museo del Baile Flamenco, una iniciativa personal de la bailaora Cristina Hoyos, la Casa de la Memoria y Casa La Teatro, oculta dentro de un pequeño puesto del Mercado de Triana.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Tango en Buenos Aires

Dicen que en Buenos Aires el tango no se explica: hay que vivirlo. De raíces rioplatenses -Montevideo nunca aceptará que su vecina Buenos Aires sea su única cuna- quizás su mayor contribución fue la introducción de la sensualidad en el baile, con parejas entre las que se establece una relación en cada pieza que va más allá de la música.

Pasión, nostalgia, rencor… el tango destila los sentimientos más viscerales y es también Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde 2009.

Tango en Buenos Aires. Foto: Unsplash

Tango en Buenos Aires. Foto: Unsplash.

En la capital argentina merece la pena descubrirlo en tanguerías con solera como El Viejo Almacén, en la esquina de las calles Balcarce e Independencia, la clásica El Querandí, abierta desde 1920 y que resume la historia del tango en cinco actos que van desde los orígenes y la música del mundo arrabalero a las tendencias modernas de Piazzola, pasando por el cabaret y la influencia de la inmigración, el tango clásico de Gardel y las milongas.

Bar Sur, en San Telmo, La Cumparsita, el Centro Cultural Torquato Tasso, el teatro Esquina Carlos Gardel (según su lema “En Buenos Aires cada esquina tiene un tango, pero el tango tiene una sola esquina”) o Señor Tango son otras buenas opciones.

Además de los templos tangueros, es posible ver bailarines esponténeos en barrios como Boca. Foto Jane Anne Craigie Pixabay

Además de los templos tangueros, es posible ver bailarines esponténeos en barrios como Boca. Foto: Jane Anne Craigie | Pixabay.

Además, es recomendable abrir bien los ojos en cualquier paseo por la ciudad ya que en cualquier lugar podemos presenciar cómo el tango surge de forma espontánea en lugares como Plaza Dorrego, en el barrio de San Telmo, o en el barrio de La Boca.