En estas ciudades la comida chatarra está prohibida

El Ayuntamiento de Venecia quiere limitar la venta de comida rápida en la ciudad.

En estas ciudades la comida chatarra está prohibida

Venecia frena la apertura de locales de comida rápida, Milán protesta por la llegada de Starbucks, y Londres prohibirá las publicidades de alimentos con grasa

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

12/05/2018 - 04:00h

Varias ciudades de Europa se encuentran en una cruzada contra la comida chatarra. Las razones oscilan entre la promoción de la vida saludable, el coste para la salud pública de las enfermedades relacionadas con la obesidad, y la protección del patrimonio histórico frente a la masificación turística.

Este último motivo es el que esgrime Venecia. La ciudad, que vive una presión turística inédita (es visitada por 30 millones de personas y sólo tiene 50.000 residentes), prohibió la apertura de locales de comida rápida.

Frenar el incivismo y la suciedad

El ayuntamiento no otorgará nuevas licencias a locales de pizza, kebabs y otros alimentos de elaboración rápida, o que se venden para comer en la vía pública. La medida se aplicará en Venecia, y en las vecinas islas de Murano y Burano, que también tienen una activa presencia turística, informa The Telegraph.

Venecia y Florencia están cansadas de que los turistas usen a las escalinatas de sus iglesias y museos como comedor improvisado

El objetivo del alcalde Luigi Brugnaro es evitar las toneladas de basura callejera que se generan a diario, y frenar la actitud de los turistas que usan los accesos a sitios turísticos como comedor improvisado.

También Florencia quiere poner límites a la conducta incívica de sus visitantes con las comidas, y en el consistorio se barajó la idea de expulsar con chorros de agua a los turistas que se sientan a comer pizza u otras comidas en las escalinatas de iglesias y museos.

Milán se levanta contra Starbucks

En Milán la llegada de Starbucks despertó una ola de indignación ciudadana. Este sería el primer local en Italia, pero la elección del lugar le está jugando una mala pasada: quiere instalarlo en una antigua oficina postal en Piazza Cordusio, no muy lejos de la plaza del Duomo, el corazón histórico de la ciudad.

Los que rechazan el aterrizaje de la cadena se preguntan cómo es posible que la cuna del expresso acepte la llegada de la firma que popularizó el café con crema. Si es por críticas a ocupar un sitio histórico, los milaneses recuerdan, con algo de pena, como las mejoras vistas del Duomo se obtienen desde el Burger King que está a pocos metros del templo gótico.

Nada de comida extranjera

La prohibición de los fast food es más radical en Vanatu, una nación insular del Pacífico Sur. En la provincia de Torba, un grupo de islas al norte, su parlamento propone prohibir las comidas con ingredientes de otros países, y que sea una región “100% orgánica” en el 2020.

Los bungalows turísticos, una de las fuentes de ingresos más importantes, deben servir comida sólo compuesta por ingredientes autóctonos, o sea que nada de arroz, noodles o pastas italianas.

Impuestos a comidas y bebidas

Para evitar que la comida chatarra sea un perjuicio a la salud pública, en 2008 Japón creó un impuesto especial a estos alimentos, y el gobierno instó a los adultos de 40 a 75 años a realizarse chequeos periódicos para controlar su peso.

La pequeña nación insular de Vanatu aspira a que en el país se consuma solamente alimentos orgánicos

También México aplicó un impuesto a la comida rápida, así como a los refrescos con mucha azúcar, medida imitada por Cataluña, y que se baraja que se extienda al resto de España (aunque la medida estará demorada al menos un año más).

Francia, Noruega y Australia también cuentan con impuestos especiales para limitar el consumo de hamburguesas, patatas fritas, pizza y alimentos de elaboración rápida.

Nada de publicidad de comida rápida

Y el último giro lo aplicó Londres, que propone prohibir los anuncios de alimentos con altos porcentajes de grasa, azúcar o sal en los transportes públicos, sean autobuses, metro o taxis.

Con esta medida el alcalde Sadiq Khan busca reducir la obesidad infantil, donde el 40% de los niños de 10 a 11 años tiene problemas de sobrepeso, uno de los índices más altos de Europa, y que crece en los distritos más pobres como Barking o Dagenham.