Qué se puede ver en las ciudades prohibidas de Rusia

La Villa de los Pescadores, en Kaliningrado mantiene la herencia prusiana de la ciudad. Foto: Yuri Loginov

Qué se puede ver en las ciudades prohibidas de Rusia

Por motivos políticos o estratégicos estas ciudades de la antigua URSS estaban cerradas al turismo. Pero ahora cobran una nueva vida

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

02/10/2019 - 11:13h

Miles de fanáticos del fútbol aprovecharon su paso por Rusia durante la última Copa del Mundo para conocer los atractivos de Samara, Kaliningrado y Nizhny Nóvgorod. Sin embargo, hace 30 años las visitas turísticas estaban prohibidas, tal como todavía lo siguen estando en una docena de ciudades del gigantesco país.

Los motivos, obviamente, eran estratégicos y políticos. Estas ciudades estaban relacionadas con la exploración espacial, eran sede de flotas militares o centros de investigación militar. Y en los años de la Guerra Fría no era recomendado pasear con una cámara de fotos al hombro.

La ciudad prusiana de Rusia

Kaliningrado está más cerca de Ámsterdam que de Moscú. Es un exclave ruso encajado entre Polonia y Lituania, que hasta la Segunda Guerra era conocido como Königsberg y que fue anexionado por la URSS tras el conflicto.

Su estratégico puerto fue el tradicional hogar de la Flota Soviética del Báltico, y la ciudad era el hogar de unas 600.000 personas vinculadas con esta unidad, entre marineros, soldados y familiares. O sea, la mitad de la población de Kaliningrado, informa The Telegraph.

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Estatuas de personajes de Kalilingrado en una de las puertas de la ciudad. Foto: Pxhere.

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En 1968 el premier Nikita Krushchev decidió borrar todo rastro del pasado prusiano de la antigua Königsberg y demolió las construcciones que se salvaron de la destrucción de la guerra.

A pesar de la destrucción de la Segunda Guerra y los derribos de las autoridades soviéticas, en Kaliningrado quedan algunos edificios de arquitectura hanseática

Donde había torres barrocas y frentes renacentistas se levantaron aburridos bloques de hormigón gris, típica arquitectura racionalista soviética.

Las raíces hanseáticas

Pero hubo edificios que se salvaron de la picota, y tras la implosión de la URSS fueron protegidos. La ciudad cuenta con una Puerta de Brandenburgo (aunque más pequeña que la de Berlín) y las donaciones de Alemania permitieron reconstruir su catedral de estilo gótico-báltico. Cada hora sus campanas de la inician su toque con unos compases de la Quinta Sinfonía de Beethoven.

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La reconstruida catedral de Kalilingrado. Foto: Wikipedia.

En el templo se encuentra la tumba del filósofo Immanuel Kant, el personaje histórico más famoso de Königsberg; cuyo legado también se puede conocer en el museo abierto en su homenaje.

Para comer y beber, junto al río Pregolya se encuentran una serie de construcciones de estilo hanseático, la Villa de los Pescadores (Rybnaya Derevnya), donde se pueden probar platos de embutidos ahumados y cervezas.

La plataforma de la carrera espacial

Samara era conocida como Kyubyshev desde 1935 hasta 1991, en que recuperó su antiguo nombre. Centro vital de la investigación espacial, aquí se construyó el cohete que llevó a Yuri Gagarin al espacio en 1961.

Esta herencia se refleja en detalles como el nuevo estadio construido para el mundial, llamado Cosmos Arena, y que por su forma recuerda a un platillo volante.

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El diseño futurista del estadio Samara Arena. Foto: Wikipedia.

Aunque en el lugar se siguen desarrollando artefactos vinculados con la carrera espacial, parte de las investigaciones dejaron de ser ultra secretas y se exponen en el museo Cosmic Samara. Un gigantesco cohete P-7 ‘Vostok’, en la plaza Lenin, da fe de este legado.

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Las huellas de la Segunda Guerra se pueden ver en el Búnker de Stalin, un refugio antiaéreo construido en 1942 equipado con todo el lujo para alojar al hombre fuerte de la URSS.

Si hay tiempo para explorar algo de naturaleza, se recomienda pasar por el Parque Nacional Samarskaya Luka, junto al río Volga, con bonitas rutas de senderismo y cuevas de piedra caliza.

La incómoda herencia del pacifista

Nizhny Nóvgorod se había rebautizado como Gorky entre 1932 y 1990, en homenaje al escritor. Conocida como la Detroit de Rusia, esta era la mayor fabricante de armas durante la Segunda Guerra y la Guerra Fría. A pesar de ser la quinta urbe más grande del país, hasta 1970 estaba prohibido vender mapas de la ciudad.

En Nizhny Nóvgorod se encuentra un museo dedicado a Andréi Sájarov, instalado en el pequeño apartamento donde fue recluido seis años por el Kremlin

Allí se encuentra el museo dedicado a Andréi Sájarov, el científico impulsor de la bomba de hidrógeno. El pequeño apartamento donde estuvo recluido entre 1980 y 1986 explica por qué sus ideas pacifistas eran tan incómodas para el poder soviético.

Herencia medieval en la estepa

En el centro de la ciudad se encuentra el Kremlin de Nizhni Nóvgorod, una fortaleza medieval con doce imponentes torres.

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Las torres medievales del Kremlin de Nizhny Nóvgorod.

A un lado de la torre de San Jorge desciende la agotadora escalera de Chkálov, la más larga de Rusia, con 560 peldaños que salvan el monumento hasta las márgenes del Volga.

La calle Rozhdestvenskaya vale un paseo: allí hay una treinten de viviendas de piedra, las más antiguas datan del siglo XVIII, y en este paseo destaca la bonita Iglesia de la Natividad.

Las ciudades que siguen prohibidas

A pesar de la caída del imperio soviético todavía hay numerosos ciudades cerradas al turismo. Sin embargo, tampoco hay muchos atractivos que justifiquen una visita.

Entre las ciudades prohibidas más importantes están Vilyuchinsk y su astillero de submarinos nucleares; Dikson, el puerto más al norte de Rusia y uno de los sitios más remotos del mundo; Zheleznogorsk, conocida por su producción de plutonio; Fokino, sede de la Flota del Pacífico y Severmorsk, hogar de la Flota del Norte.

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Nadie en su sano juicio se le ocurriría visitar Ozyorsk, otra de las ciudades cerradas al turismo y uno de los sitios más contaminados del mundo. En 1957 en la central de Kyshtym explotó un tanque de residuos tóxicos y la detonación propagó más radiación nuclear que Chernóbil. Pero las autoridades mantuvieron el desastre bajo un estricto secreto hasta 1980.