Las claves para evitar la masificación turística

Una multitud se agolpa ante las murallas de Dubrovnik, en la costa de Croacia.

Las claves para evitar la masificación turística

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo analiza cómo lograr que los destinos no mueran de éxito por la llegada masiva de visitantes

Los 20 destinos que más han incrementado el turismo en los últimos años monopolizarán el 70% del crecimiento del sector en la próxima década. Barcelona es uno de estos puntos, en un listado donde también se encuentran Venecia, Dubrovnik, Bangkok, Hong Kong, y sitios como Macchu Picchu, la Gran Muralla China y los templos de Angkor Wat, en Camboya.

La palabra “masificación turística” flota en cada uno de estos puntos, y amenaza su viabilidad como destino. Esta es la preocupación del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTCC), que agrupa a las grandes empresas del sector, y que ha presentado en Madrid el informe “Hacer frente al éxito: Gestión del overcrowding en destinos turísticos”.

En el 2017 el turismo ha aportado 7.900 millones de dólares a la economía global, y en el futuro seguirá creciendo: gracias a las low cost volar es cada vez más barato, la economía colaborativa lleva a que se pueda conseguir alojamiento a bajos precios, y las clases medias seguirán en expansión, sobre todo en Asia: para el 2030, más de 1.000 millones de personas se sumarán a la clase media.

Recetas para evitar la masificación

La sobreabundancia de visitantes presenta varias consecuencias: marginación social y económica de los residentes, infraestructuras colapsadas, devaluación de las experiencias de los turistas y daños a los recursos naturales y culturales, entre otros.

Más de 1.000 millones de personas se sumarán a la clase media hacia el 2030

¿Cómo gestionar el problema? El WTCC, junto con la consultora McKinsey & Company recomienda desterrar la estacionalidad mediante una distribución de la oferta turística a lo largo del año, con ofertas y promociones para suplir las épocas de menor concurrencia, y descomprimir las temporadas altas.

Otro punto es diversificar los destinos: si una ciudad recibe una gran concentración de visitantes se sugiere ajustar los precios de las zonas vecinas (o más alejadas) para hacer más atractivas otras ofertas en destinos menos saturados.

Límites a la actividad

La regulación de los alojamientos es otra de las claves: en algunas ciudades, como Barcelona, se ha optado por una moratoria hotelera. En otras se ponen reglas en los alquileres de propiedades particulares, y se persigue el intrusismo de los alojamientos sin autorización.

Hay determinados monumentos y sitios naturales que limitan sus visitas, como se ha hecho con Machu Picchu, para que además de evitar la masificación los turistas puedan disfrutar sin aglomeraciones.

El freno a los cruceros es otra herramienta que han utilizado ciudades como Dubrovnik, donde de los seis barcos que podían atracar ahora sólo pueden hacerlo dos: esto le ha permitido descomprimir su casco antiguo, y en vez de 9.000 cruceristas ahora no pueden haber más de 4.000.

Prevención ante la turismofobia

La turismofobia, o sea el rechazo de los habitantes de un lugar al turismo, es una de las consecuencias indeseadas del crecimiento del sector. En el foro del WTCC quedó evidente que este es un problema que se enfoca en determinados sitios: "Hay destinos que no conocen lo que es la turismofobia y siguen buscando un mayor crecimiento", señaló Gloria Guevara, presidenta del organismo.

Hay ciudades que han limitado el número de hoteles nuevos y la cantidad de cruceros que podían atracar

Sin embargo, en el encuentro se recalcó que "es más fácil prevenir el fenómeno de la 'turismofobia' que recuperarse de él", describió Alex Dichter, socio de la consultora McKensey, por lo que aboga por una buena gestión del turismo para que sea sostenible en el tiempo y enfocada al largo plazo.

Para tratar este problema, el estudio propone una colaboración entre los gestores turísticos y los diferentes actores, tanto públicos como privados, para "desarrollar un plan coherente que ayude a crear y gestionar el crecimiento del turismo poniendo a las personas en el centro", concluyó Dichter.