Así es como Croacia combate la masificación turística

Una multitud se agolpa ante las murallas de Dubrovnik, en la costa de Croacia.

Así es como Croacia combate la masificación turística

Temerosa de las consecuencias que sufre Venecia, Croacia toma acciones para descomprimir el turismo masivo que llega a sus ciudades costeras

BARCELONA

25/08/2017 - 18:41h

Venecia es un espejo en el que ninguna ciudad turística quiere reflejarse. La ciudad de los canales tiene 50.000 habitantes pero recibe 70.000 visitantes cada día, la mayoría pasajeros de gigantescos cruceros que desentonan con las siluetas de los palazzos y las cúpulas de las iglesias.

Precisamente la Costa Dálmata de Croacia durante siglos perteneció a la República de Venecia. Y su peligro de morir de éxito es un alerta para frenar la masificación turística en el país que perteneció a Yugoslavia hasta 1992.

El turismo es uno de los motores que han impulsado a la modesta economía croata tras su independencia. La ausencia de congestionamientos de tránsito en su litoral marítimo (típica postal del sur de Italia) y la escasez de urbanizaciones en su costa catapultaron las visitas, sobre todo a bordo de cruceros que van tocando diversos puertos del Adriático.

Croacia es uno de los países más visitados del sur de Europa, pero el gasto por turista es de los más bajos

Zadar, Split y sobre todo Dubrovnik se consolidaron como nuevas mecas del turismo veraniego, e incluso en esta última ciudad se espera un nuevo aluvión de visitantes entusiasmados por conocer las localizaciones de Juego de Tronos (la ciudad croata se transforma en Desembarco del Rey) y de la futura entrega de Star Wars.

Muchos turistas, pocos euros

En el 2016 el turismo facturó 10.000 millones de euros, y para este año se espera que crezca un 10% más. Su volumen ya representa casi el 20% del PIB, pero hay un cálculo que no cuadra: los turistas gastan poco. Croacia se encuentra en el décimo lugar del gasto por turista en la región, por detrás de Chipre, Eslovenia, Serbia y Bosnia-Herzegovina, según la Organización Mundial del Turismo. A modo de comparación, en Portugal los turistas gastan un 50% más.

Miles de turistas transitan cada día por las calles de la ciudad vieja de Dubrovnik
Miles de turistas transitan cada día por las calles de la ciudad vieja de Dubrovnik

Uno de los problemas es que miles de visitantes llegan en cruceros, por lo que el gasto de hostelería se reduce considerablemente. Los turistas duermen en sus gigantescos barcos, cargan energías con un desayuno potente y abundante, y en las ciudades apenas gastan en recuerdos y alguna comida.

Alerta en Dubrovnik

La llegada de 9.000 turistas diarios a Dubrovnik saltó las alarmas de sus autoridades, porque excedían las recomendaciones del número de visitantes sugeridas por las Naciones Unidas.

Dubrovnik piensa limitar los cruceros diarios de seis a dos embarcaciones

Así que la estrategia de Dubrovnik en particular y de Croacia en general es disminuir el número de visitantes que llegan en cruceros, y enfocar las estrategias en un turismo de mayor poder adquisitivo. “Queremos otro modelo turístico, que se concentre en calidad más que en cantidad”, dijo el alcalde de la ciudad Mato Frankovic a Bloomberg.

El plan de sus autoridades es limitar las visitas a 4.000 turistas diarios, y que no puedan atracar más que dos barcos al día (actualmente llegan hasta seis cruceros).

Desconfianza de la asociación de cruceros

El freno a los cruceros no será sólo en esta ciudad amurallada. Vis, la más grande de las islas del sur de la costa croata, está en la mira del turismo masivo: sus pueblos blancos y sus paisajes con playas de aguas transparentes se han utilizado como escenario de la secuela de Mamma Mia, que se estrenará en el verano de 2018. Y se teme que su inminente popularidad cause una invasión de turistas y curiosos.

Pero la Asociación Internacional de Cruceros de Europa alerta que esta política puede ser decepcionante, no sólo para el sector, sino para el turismo en general. “La presencia de cruceros en Dubrovnik no sólo beneficia a la economía de la ciudad, sino a las comunidades del Adriático”, recordó la vicepresidenta Catherine Couplan. “Esperamos que las ideas de la alcaldía no se pongan en marcha sin discutir antes las consecuencias para los cruceros y el sector turístico”, agregó.